sábado, 26 de noviembre de 2011

Un gran Sacerdote en nuestra Arquidiócesis


“Luchemos por ser (con Jesucristo) signos de resurrección…”
Sem. José Gilberto Ballinas Lara
SemCat.  El pasado viernes, el Presbítero Rodrigo Luna Luna celebró su aniversario sacerdotal número 38 en medio de grandes muestras de agradecimiento a Dios por este hecho. Por esta razón, le presentamos a continuación el resultado de una entrevista que el Padre Rodrigo nos concedió:
“Soy originario del estado de Zacatecas. Soy el segundo de seis hijos de la familia Luna Luna. Mi padre, Juventino Luna Alba murió teniendo yo nueve años de edad, y mi Madre, María Luna Miramontes murió 20 años después de mi padre, teniendo yo tres meses de haber sido consagrado sacerdote.
Recuerdo que a los 12 años tuve la inquietud de consagrar mi vida al ministerio sacerdotal; para esto, tuve que trasladarme a otro municipio para cursar mis estudios primarios. En ese lugar tuve la oportunidad de conocer una “casa apostólica”, y sin ser alumno frecuenté esta institución. Conté con la ayuda de los Padres de esa casa de formación, lo que fortaleció aún más mi vocación. Fue con la ayuda del párroco de ese lugar como pude ingresar al “Seminario”, para estudiar 4 años de humanidades, 3 de filosofía y 5 de teología.
Antes de ser ordenado sacerdote, participé en una misión en el municipio de Ocozocuautla acompañado de 10 misioneros, ya que la Diócesis de Zacatecas apoyaba a la de Tuxtla en la parroquia de “San Juan Bautista” de este municipio.
Regresé a terminar mis estudios, y después de haber sido ordenado Presbítero solicité venir a ayudar a esta diócesis. Me concedieron el permiso y desde el 15 de septiembre de 1971 inicié mi labor en Ocozocoautla que duró alrededor de 27 años. Atendía a Berriozábal los fines de semana; pero, con el tiempo también fue erigida la parroquia de este municipio, lo que hizo que mi labor se centrara totalmente en Ocozocoautla junto al Padre Roberto.
Después de un año, el Padre Roberto tuvo que abandonar la parroquia y yo asumí el cargo de párroco. Por supuesto que no quedé solo, pues me estuvieron mandando  vicarios y diáconos de esta diócesis, y muchos de ellos terminaban su formación en esta parroquia para luego ser ordenados sacerdotes. En su momento, me llegó la invitación para colaborar en el “Seminario Mayor de Tuxtla” como director espiritual. La acepté y el próximo mes de agosto cumpliré 2 años de servir en esta casa de formación. Sin embargo, continúo apoyando a la parroquia de Ocozocoautla los fines de semana y periodos vacacionales y puedo decir, que estoy muy contento de realizar un servicio en el Seminario.
Concluyó con el siguiente mensaje: “Luchemos por ser (con Jesucristo) signos de resurrección. Tengamos a Cristo como la vía de la Esperanza”.
Vale la pena comentar que ese día en la parroquia de Ocozocoautla, se celebró la acción de gracias con la misa y la asistencia de los fieles de esa parroquia. En su homilía, se refirió a Dios con una oración, en la que daba gracias por todo lo recibido y pedía se liberado de la mediocridad y el desgane en el ministerio. Después le sigo un bonito convivio con la quema del famoso “torito”, el pastel y las tradicionales mañanitas entonadas una y otra vez, con marimba, a capela, con guitarra, cada grupo deseaba manifestar su cariño con este gesto que era expresión de gratitud. ¡Muchos años más Padre Rodrigo! Los que colaboramos en Semanario nos hemos unido a esta alegría y deseamos grandes bendiciones.

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