viernes, 22 de febrero de 2013

El ejercicio del Ministerio Pastoral del obispo (primera parte)


Maestrante: José Gilberto Ballinas Lara


En mi artículo pasado reflexionaba un poco sobre el significado del término obispo. Ahora me enfocaré al ministerio pastoral de todo obispo en general.

Como creyentes en Cristo sabemos y creemos que Jesús, Hijo de Dios, que se encarnó en el vientre de María Virgen, durante su vida pública y una vez iniciado su ministerio de salvación, llamó a sus apóstoles para que estuvieran con él y enseñarles los misterios de su reino; para después enviarlos a dar testimonio de Él, concediéndoles la santidad mediante el Espíritu Santo y salvar a los hombres.

El mismo Cristo que dio potestad plena al apóstol san Pedro instituyó a los doce para que edificaran el Cuerpo de Cristo mediante la guía y pastoreo de su Iglesia “Cristo […] envió a sus apóstoles, a quienes santificó, comunicándoles el Espíritu Santo, para que también ellos glorificaran al Padre sobre la tierra y salvaran a los hombres ‘para la edificación del Cuerpo de Cristo’ que es la Iglesia.” (Vaticano II. Decreto Christus Dominus Núm. 1)

En la actualidad los obispos por la sucesión apostólica ocupan el lugar de los apóstoles y, al igual que los primeros, han sido constituidos por el Espíritu Santo como pastores y maestros de fe para la Iglesia, bajo la guía del Papa, sucesor de Pedro, en atención a la tarea que como corporación tienen con la Iglesia universal.

Como he mencionado los obispos tienen la plenitud de la potestad en toda la Iglesia por el hecho de pertenecer al Cuerpo Episcopal de la misma, emanado del Colegio de los Apóstoles y con el consentimiento del Romano Pontífice. Sin embargo, en atención a la porción del rebaño que se les ha confiado “Los obispos, como sucesores de los Apóstoles, tienen por sí, en las diócesis que se les ha asignado, toda la potestad ordinaria, propia e inmediata que se requiere para el ejercicio de su oficio pastoral que, en virtud de su cargo, tiene el Romano Pontífice de reservarse a sí o a otra autoridad las causas.” (Vaticano II. Decreto Christus Dominus Núm. 8)

Por otro lado, esa misma potestad del obispo se manifiesta en la diócesis encomendada, mediante la dispensa de una norma o ley general de la Iglesia, pero solo si lo encuentra necesario para el beneficio y provecho de la salvación de los fieles. Así, debemos destacar la labor de la enseñanza que es propia del obispo. Por ser este maestro de la fe debe enseñar la Buena Nueva de Cristo.

Otra labor pastoral que todo obispo tiene es la de santificar a los fieles “Han sido tomados de entre los hombres, constituidos para los hombres en las cosas que se refieren a Dios para ofrecer los dones y sacrificios por los pecados. Pues los obispos gozan de la plenitud del Sacramento del Orden […] Son los principales dispensadores de los misterios de Dios, los moderadores, promotores y guardianes de toda la vida litúrgica de la Iglesia que se les ha confiado” (Vaticano II. Decreto Christus Dominus Núm. 15)

Es importante contemplar que el obispo es servidor, buen pastor que, a semejanza de Cristo, debe conocer a sus ovejas y sea conocido por ellas, debe distinguirle el espíritu del amor y caridad para que a la autoridad que Cristo le ha conferido en el colegio apostólico, todos con gusto se sometan.

En la siguiente entrega analizaremos otros aspectos del ministerio de los obispos.

Vida consagrada, en Tuxtla, participó en Taller de “Formación de animadores de comunidades religiosas”





José Gilberto Ballinas Lara

TUXTLA GUTIÉRREZ, CHIAPAS. La “Vicaría para la Vida Consagrada” de la Arquidiócesis de Tuxtla organizó el Seminario Taller: “Formación de animadores (as) de comunidades religiosas”, que se llevó a cabo los días 15, 16 y 17 de febrero del presente año en el “Colegio de Niñas” sección secundaria, en la que participaron como animadores: Fray José Miranda, P. Juan Molina y la Hna. Socorro Caratachea Ángel.

Fray José Miranda, de la Orden de los Carmelitas descalzos Dijo, en entrevista, que había sido invitado a animar este seminario taller, y con él dos personas más “Fui invitado junto con otro religioso misionero del espíritu santo y la Hermana Socorro para dirigir y animar un seminario taller de formación de superioras y superiores de vida consagrada.”

El religioso Carmelita definió que participó con temas como afectividad sexual y problemas con la autoridad “Participo con los talleres de afectividad de sexualidad, el taller sobre nuevas enfermedades psicosomáticas en la vida religiosa, los problemas con la autoridad y el rechazo a lo institucional, huidas, proyecciones que se dan en la vida religiosa; todo en la clave de la animación de la vida consagrada.”

“Otro tema que me corresponde es ‘Las fundadoras y los fundadores como paradigmas de animadores de vida consagrada’ Todos los religiosos y religiosas tenemos fundadores o fundadoras y ellos son para nosotros paradigmas modelos de cómo animaron e iniciaron una congregación religiosa, de cómo gobernar y dar fundamento a la congregación.” Advirtió Fray José.

Finalmente hizo un llamado a todos a valorar la vida consagrada a la vez que agradeció a todos los que aprecian a los religiosos y religiosas “Valoren mucho la vida religiosa. Es una vocación que Dios nos ha dado para el servicio del pueblo de Dios. Los laicos, especialmente, como pueblo de Dios nos quieren mucho a los religiosos. Agradecemos a los hermanos laicos todo el cariño y la oración que hacen por nosotros las religiosas y religiosos de los diferentes institutos, ordenes y congragaciones.”

Por su parte, el Pbro. Juan Molina M.SP. S. Comentó que, dicho taller, se había realizado en la República del Salvador y que esta vez fue invitado para reproducirlo en Tuxtla participando él con el tema “La configuración de la vida religiosa en el aspecto comunitario y en el entretejido del desarrollo humano espiritual.”

“Estamos tratando fundamentalmente el tema de la animación comunitaria, tanto en el servicio de la animación como darle ánima-vida a una comunidad, así como el ejercicio de la autoridad. En cuanto al ejercicio de la autoridad estamos empleando el paradigma teológico Posvaticano, donde la autoridad no está referida a formas y funciones, sino a relaciones.” Expuso el Padre Juan Molina.

Agregó que en su ponencia la autoridad se vio también como un servicio “La relación desde la experiencia de Dios en la revelación que nos hace Jesús del modo de autoridad vista como servicio, como relación. Que sirve para edificar a las personas y las instituciones en un mundo conflictivo.”

Sobre la respuesta de las y los asistentes al Taller dijo “Me parece que la respuesta de las religiosas es muy generosa y abundante, hay más de 70, entre hermanas y hermanos, con mucha disposición y apertura para formarse como animadoras de la comunidad; no solo de la comunidad religiosa, sino de la comunidad eclesial y social.”

La Hermana Socorro Caratachea Ángel M. S. C. Gpe. Durante su intervención con el Tema ‘La reunión comunitaria, nuevos estilos de la animación de la vida consagrada’ invitó a las y los presentes a “animar la vida comunitaria desde el espíritu de Jesús, ya que nosotros podemos compartir una vida en común, pero si no tenemos espacios comunitarios no hay vida comunitaria”

A lo largo de las tres jornadas, hubo un buen ambiente, que propició la reflexión y el análisis de los participantes sobre los distintos temas tratados.

Obispo auxiliar de Tuxtla exhorta a fieles vivir la cuaresma en relación a la Pascua


“La cuaresma es un tiempo de gracia para llegar a lo más importante, la celebración de la pascua.”Dijo Mons. José Luis Mendoza Corzo durante la misa del Miércoles de Ceniza.

José Gilberto Ballinas Lara

TUXTLA GUTIÉRREZ, CHIAPAS. Exhorta Mons. José Luis Mendoza Corzo a fieles a convertirse, orar y hacer penitencia esta cuaresma, durante la Misa de “Miércoles de Ceniza” celebrada el pasado 13 de febrero, a las siete de la noche; en el Templo de Catedral San Marcos, Tuxtla, donde el obispo auxiliar impuso también la ceniza a los presentes.

Mons. José Luis inició su homilía explicando el sentido bíblico de celebrar la cuaresma “Estamos iniciando la cuaresma. Ustedes deben saber que cuaresma viene del número cuarenta que en la Sagrada Escritura tiene carácter simbólico. El cuarenta manifiesta un tiempo de purificación, por ejemplo el acontecimiento del “Diluvio” donde Dios quiso purificar a su Pueblo que se había corrompido.”

“En tiempo de Moisés en el Sinaí un tiempo de ayuno y oración, tiempo de espera para recibir el Decálogo. Cuando los 40 años de la travesía después de la liberación de Egipto hacia la tierra prometida, Dios quería purificar a su Pueblo.  Además, aquellos 40 días que duró el profeta camino hacia el Monte Horeb es un tiempo que Dios da para llegar a algo importante, al monte de Dios”

Expuso el significado de los 40 días que Cristo pasó en el desierto “Finalmente lo acontecido con el profeta Jonás se manifiesta el tiempo que Dios da para convertirse, hacer algún sacrificio. Pero es Jesús quien, en su evangelio, en esos 40 días que estuvo en ayuno y oración, preparándose a cabo su obra salvadora de su muerte y resurrección, también su predicación del evangelio; fue un tiempo de preparación para su Pascua.

El celebrante, dirigiéndose a los fieles, dijo que la Cuaresma es un tiempo de conversión “La cuaresma para nosotros tiene el mismo significado, es un tiempo de oración, tiempo para ofrecer algún sacrificio: Por ejemplo, hoy fue día de ayuno, de abstinencia, tiempo de conversión, tiempo de dejar el hombre viejo, un tiempo de gracia para llegar a lo más importante, la celebración de la pascua.”

Se refirió al hecho que hay quienes dan más importancia a la Cuaresma y no a la Pascua “Algunos le damos más importancia a la Cuaresma que no a la Pascua. Es decir, algunos hacen sacrificios durante la cuaresma, se acercan más a Dios, pero una vez que termina piensan ‘¡qué bueno que ya pasó!’ Hay que tener claro que lo más importante es la Pascua.”

Sobre el sentido de recibir la Ceniza dijo “Ojalá que hoy que iniciamos este tiempo cuaresmal sea para nosotros como un camino de oración y conversión a la pascua. Hoy vamos a recibir el signo de la Ceniza, es un signo de penitencia. Con este signo se inicia el camino de penitencia.”

“Ojalá que hagamos algo bueno y lo ofrezcamos a Dios. No cometamos el error de conformarnos con realizar acciones que no nos cuestan trabajo. Me he encontrado con personas que dicen practicar el ayuno y la abstinencia pero, cuando se les descubre haciendo lo contrario se justifican diciendo ‘no me di cuenta’.”

Monseñor animó a todos a realizar obras con fe y amor “Anímense pues. Vivamos la cuaresma ofreciendo nuestras buenas obras, evitemos vivir una cuaresma entre tantas, sino  lo que se va a ofrecer se realice con fe y amor.”

Terminada la homilía el presidente hizo una oración en compañía de la Asamblea para luego pedirles se formaran en filas y recibir, así, la ceniza; misma que les fue impuesta sobre la cabeza y la frente, mientras los ministros extraordinarios y el obispo auxiliar decían los siguientes formularios “Polvo eres y en polvo te convertirás”, y “Arrepiéntete y creo en el Evangelio.”

Cabe mencionar que fueron muchos los que hicieron la fila para recibir la tan anhelada ceniza, tantos que fueron necesarios varios ministros extraordinarios de la comunión.

jueves, 21 de febrero de 2013

Raúl, Joel y José Luis, tres nuevos diáconos al servicio de esta Diócesis


 “Como el alfarero que del polvo de la tierra hace obras de arte, así actúa el Señor, de ese modo Él crea maravillas, de hombres pecadores hace pescadores de hombres”: Mons. Rogelio


José Gilberto Ballinas Lara
MAESTRANTE (Filósofo, comunicador y psicólogo)

TUXTLA GUTIÉRREZ, CHIAPAS. Los Seminaristas Raúl Vázquez Maza, Joel Candelario González González y José Luis Hernández Jamangapé, fueron ordenados diáconos por manos de Mons. Rogelio Cabrera López, y ante la presencia de una multitud de fieles, el pasado domingo 10 de febrero en el marco del “Día del Seminario”.

El Pbro. Jorge Alberto Ramírez González, pidió en nombre de la Iglesia, al Celebrante que ordenara diácono a los seminaristas antes mencionados, petición que fue aceptada por Mons. Rogelio, y celebrada por todos los presentes en la explanada que ocupa el campo de futbol del Seminario Mayor Diocesano, donde se celebró dicho acto litúrgico.

En la homilía el administrador apostólico de Tuxtla dijo que Dios ha regalado muchas vocaciones a nuestra entidad “Nos reunimos para dar gracias a Dios por el don del ministerio de los diáconos, de los presbíteros y obispos. El Señor ha sido grande con las Iglesias de Chiapas, nos sigue regalando muchas vocaciones.”

Expuso también que es necesario continuar pidiendo al Señor que siga dando a Chiapas vocaciones santas al ministerio ordenado “Sigamos pidiéndole al Señor para hayan más vocaciones. El Señor nos conceda diáconos, presbíteros y obispos cada vez más santos.”

Refiriéndose a la Palabra de Dios proclamada ese día comentó “Es una llamada para todos a la conversión, una llamada a la fe.” Además, el Arzobispo de Monterrey, anotó que la primera verdad de la fe es que la Iglesia es pecadora “Esta es la primera verdad de la fe, que somos pecadores, no somos dignos de estar cerca de Dios.”

En cuanto a los nuevos diáconos expresó “Esta verdad nunca la podemos olvidar, menos quienes sirven a la Iglesia; los diáconos, los presbíteros y el obispo deben tener muy dentro de su corazón esta verdad. Hoy en el ritmo de la ordenación quedará simbolizada cuando estos candidatos al orden de los diáconos se postren en el suelo para recordar que su nivel es el de la tierra.”

Destacó que solo Dios tiene el poder para hacer grandes cosas de la pequeñez del hombre “Estos hermanos diáconos, al igual que nosotros, son pecadores, pero Dios tiene el poder, la gracia y la misericordia de hacer grandes cosas de lo que somos nosotros; como el alfarero que del polvo de la tierra hace obras de arte, así actúa el Señor, de ese modo Él crea maravillas, de hombres pecadores hace pescadores de hombres.”

El Pastor de Monterrey pidió a todos los presentes recibir con alegría la ordenación de estos diáconos como un regalo de Dios a toda la Iglesia universal, y dirigiéndose a Raúl, a Joel y a José Luis expresó  “Que Dios como a Isaías, como a Pedro y como a Pablo, los llene de su amor y de su misericordia.” Con lo cual terminó su discurso.

El rito de ordenación diaconal prosiguió como lo marcan las normas litúrgicas y concluyó con el saludo de paz que el celebrante dio a los recién ordenados para el servicio de la Iglesia de Tuxtla, quienes, a su vez, prepararon las ofrendas de Pan y Vino.

Antes de la bendición final el diácono Joel Candelario tomó la palabra y dijo “No somos nosotros quienes hemos elegido a Dios, sino Él quien nos ha elegido a nosotros” Agradeció a Dios por el orden que él y sus dos hermanos diáconos recibieron. Manifestó su agradecimiento a Mons. Rogelio Cabrera López, a Mons. José Luis Mendoza Corzo, a los padres formadores y a toda la asamblea reunida.

De ese modo concluyó la Ceremonia Eucarística donde fue conferido  el orden de los diáconos a estos tres jóvenes.

Cabe mencionar que fue un gran ambiente el que se vivió, a lo largo de la jornada, en el Seminario Mayor Diocesano Santa María de Guadalupe, en la fiesta del “Día del Seminario”; donde, como es costumbre, se dieron cita fieles católicos, seminaristas, religiosas y religiosos, así como sacerdotes de esta diócesis, todos con la intención de compartir la vida y la fe en Cristo, y de apoyar a esta casa de formación. 

El deber de la familia en las vocaciones sacerdotales


José Gilberto Ballinas Lara
Maestrante en Psicología del Adolescente

Como he escrito en otro artículo, la auténtica familia cristiana tiene el deber principal de procurar la felicidad de sí misma mediante la realización de cada uno de sus miembros. Esto supone cultivar valores humanos y cristianos, virtudes, que conformen la cultura y personalidad de los hijos en miras a su realización personal, lograrlo traerá como consecuencia la alegría y satisfacción de los padres, esto finalmente redunda en la felicidad de dicha familia.

Cuando los hijos llegan a la edad en que empiezan a vislumbrar un proyecto personal de vida, suelen encontrarse con la realidad de la “vocación”, concepto que proviene del latín vocare que significa “llamado” donde algunos se cuestionan ya sobre el llamado al servicio del pueblo de Dios mediante el sacerdocio ministerial.

En cuanto a las vocaciones al Ministerio Ordenado, el Magisterio de la Iglesia, en el Concilio Vaticano II, dice lo siguiente “El deber de fomentar las vocaciones pertenece a toda la comunidad de los fieles, que debe procurarlo, ante todo, con una vida totalmente cristiana; ayudan a esto, sobre todo, las familias que, llenas de espíritu de fe, de caridad y de piedad, son como el primer seminario […]” (Decreto Optatam Totius, núm. 2)

El texto expuesto, deja en claro la relevancia que tiene para la Iglesia, el ver a la familia como una instancia donde se debe privilegiar el fomento a las vocaciones sacerdotales. La tarea es que cada integrante de la familia deba hacer grandes esfuerzos por llevar una vida cada vez más cristiana y conforme a los consejos evangélicos, para que el Señor actúe libremente en ella, la familia, y en sus integrantes.

Nos damos cuenta cómo, en el esfuerzo por vivir una vida más conforme a la voluntad de Dios, la familia va poniendo las bases para realizar sus proyectos y la de cada uno de sus integrantes, y en cuanto a la vocación de los hijos, va permitiendo que el Espíritu de Dios, gracias al espíritu de fe, de caridad y de piedad, la conviertan, ya, en una casa de auténtica formación cristiana, en un seminario, semillero de vocaciones sacerdotales, que harán que la felicidad del futuro presbítero incentive la felicidad de toda la familia.

Vivencia de Cristo en la familia en pro de las vocaciones


José Gilberto Ballinas Lara
Maestrante en Psicología del adolescente

Como integrantes de una familia nuclear (es decir, la familia integrada por un padre, una madre, y los hijos) se tienen múltiples deberes, mismos que, en su cabal cumplimiento, radica el éxito de los proyectos de la familia. Quizá el mayor de ellos es lograr la felicidad de la misma, en la felicidad de cada integrante.

En la familia cristiana el deber de alcanzar la felicidad, va más allá de los puros deberes morales y éticos, suponen un deber por llevar a la familia a Cristo, fuente de toda felicidad, mediante la práctica del amor fraterno, apoyo, generosidad, todos ellos con carácter incondicional. Los padres deben ser los primeros en fomentar y demostrar estas cualidades consigo mismos y con los hijos.

La felicidad de los hijos está en relación con la buena planeación de su propio proyecto de vida cristiana, esto hace suponer claridad en su vocación y una respuesta generosa al llamado que ha recibido de Dios para vivir un estilo de vida particular en el Matrimonio, la vida consagrada, el ministerio ordenado y la soltería.

“En su búsqueda del sentido de la vida, los jóvenes son capaces y sensibles para descubrir el llamado particular que el Señor Jesús les hace” (Documento Conclusivo Aparecida, núm. 443) Esta es una verdad que se refleja en los jóvenes cristianos que viven con intensidad su fe en Cristo. Sin embargo están en constante riesgo, ya que los problemas sociales y familiares pueden distraer su atención y no escuchen, así, la voz de Dios, que les llama a seguirlo en un estilo de vida concreto.

Es necesario que la familia intensifique la vivencia de Cristo en su interior, y los inmediatos responsables de ello son los padres, para que los hijos tengan un encuentro con Jesús vivo y puedan ir discerniendo cuál es la voluntad de Dios para cada uno de ellos, y respondan a la propuesta que Él les hace a seguirle en cualquiera de los estilos de vida cristiana antes mencionados.

En la medida que los hijos vayan viviendo, con la compañía y guía de sus padres, la fe en el Señor, mediante la escucha atenta de la Palabra de Dios y la participación activa en los Sacramentos, habrá más claridad en el proyecto de vida que Dios les pide realizar y en consecuencia su respuesta será sincera y generosa. 

Celebra Mons. José Luis Mendoza Corzo “Bodas de plata sacerdotales”


“Dios te bendiga y acompañe siempre Mons. José Luis Mendoza Corzo.” Le dijo Monseñor Rogelio

José Gilberto Ballinas Lara
MAESTRANTE (Filósofo, comunicador y psicólogo)

TUXTLA GUTIÉRREZ, CHIAPAS. Con la participación de varios obispos, sacerdotes, laicos y religiosas, celebró Mons. José Luis Mendoza Corzo, obispo auxiliar de Tuxtla, acción de gracias con una Celebración Eucarística oficiada, en el Templo Rector de Catedral San Marcos, alrededor del medio día, del pasado siete de febrero del presente.

Durante la homilía, Mons. Rogelio Cabrera López, arzobispo de Monterrey, destacó algunos aspectos de la historia de las vocaciones sacerdotales de esta diócesis  “Como Iglesia diocesana nos unimos hoy a agradecer al Señor el don del Ministerio Sacerdotal a Mons. José Luis. Ustedes conocen la historia vocacional de nuestra Iglesia diocesana, cómo el Señor ha ido dándonos poco a poco el don del Sacerdocio para nuestra Iglesia.”

Explicó que hubo un periodo de varios años de escases de sacerdotes, pero que a partir de la ordenación de Mons. José Luis las cosas cambiaron para bien “Casi 22 años de la historia de nuestra Iglesia fueron de escasos sacerdotes. Mons. José Luis y el Padre Oscar Juárez fueron como el segundo momento vocacional. Cuánto bien ha hecho Dios a esta Iglesia de Tuxtla desde entonces. Por eso al regresar a la ordenación de ellos, nuestras gracias a Dios son muy grandes.”

Refiriéndose al orden sacerdotal dijo “Mons. José Luis tiene una historia como presbítero y ahora vive su ministerio como obispo, el mismo orden sacerdotal que se le ha dado acumulativamente, por eso está celebrando 25 años de vida sacerdotal. Dios ha querido que Monseñor José Luis, estos últimos cinco años de sus bodas de plata, sirviera como sacerdote en el grado de obispo. Nos unimos a esta agradecimiento.”

Destacó algunos aspectos propios del sacerdote “El sacerdote, los presbíteros, los obispos debemos tener esta valentía de Cristo: ser humildes, serenos y pacientes. Lo que se espera de un administrador, es que sea fiel. Vamos a pedir mucho por Mons. José Luis para que él, en esta Iglesia particular, sea un signo de fidelidad al Señor, de gran responsabilidad, de gran amor al Pueblo de Dios, de profunda humildad y cercanía con todos, y también de la única valentía que vale la pena, que es la verdad encarnada en Cristo.

Y finalizó diciendo “Dios te bendiga y acompañe siempre Mons. José Luis Mendoza Corzo.”

Por su parte, y antes de concluir la Santa Misa, Mons. José Luis Mendoza Corzo, agradeció abiertamente a todos los presentes por compartir esa acción de gracias a Dios por sus 25 años de sacerdocio “Agradezco el amor que Dios ha tenido para conmigo de llamarme al ministerio ordenado. Agradezco a mis hermanos obispos que me han acompañado en esta acción de gracias.”

Se dirigió a cada uno de los obispos que llegó a conocer durante su vida sacerdotal del siguiente modo “Permítanme recordar y agradecer a Mons. José Trinidad Sepúlveda, quien me confirió el orden de los presbíteros, a Mons. Felipe Aguirre Franco, quien me envió a estudiar a Roma, a Mons. José Luis Chávez Botello quien me hizo párroco, y, de modo especial, a Mons. Rogelio Cabrera López, quien me tuvo la confianza de colocarme como elegido para ser obispo, aún con los pequeños defectos que uno puede tener.”

Refiriéndose a los presbíteros exclamó “Quiero destacar también la presencia del Pbro. Gustavo, sacerdote de Puebla, quien venía a darnos los cursos y talleres sobre pastoral juvenil. Agradezco a todos ustedes hermanos sacerdotes que están ahora presentes, y con quienes he compartido mi vida ministerial. Los invito a que sigamos adelante y poniendo todo nuestro esmero en la misión tan hermosa que Dios nos ha confiado.

Para concluir dicho agradecimiento, se dirigió también a los laicos y religiosos y religiosas “Finalmente a todos ustedes hermanos laicos que están hoy compartiendo esta Eucaristía conmigo, y a mis hermanas religiosas de las distintas congregaciones que también están aquí.”

miércoles, 13 de febrero de 2013

25 años sirviendo con generosidad


Monseñor José Luis Mendoza Corzo

José Gilberto Ballinas Lara
MAESTRANTE (Filósofo, comunicador y psicólogo)

TUXTLA GUTIÉRREZ, CHIAPAS. “Le doy gracias a Dios por el llamado al Ministerio Ordenado. Para mí es una gracia, y estoy convencido que el Señor nos llama a servirle en su Iglesia, en un servicio alegre, generoso y responsable.” Dijo Mons. José Luis Mendoza Corzo, obispo auxiliar de Tuxtla, en entrevista realizada el pasado mes de enero del 2013 en el marco de su 25 aniversario de ordenación sacerdotal.

“Desde mi juventud me di cuenta de la necesidad que había de más sacerdotes y cuando Dios me llamó, yo le respondí con un ¡Sí!, especialmente al escuchar las reflexiones de Mons. José Trinidad Sepúlveda, Mons. Felipe Aguirre, y del Padre Gumaro en mi preseminario. Desde entonces inicié mi camino de fe.” Explicaba Don José Luis.

Habló sobre su proceso de formación sacerdotal “Fui avanzando en el Seminario Menor, luego el Seminario Mayor en la diócesis de San Juan de los Lagos, y después de un ejercicio de mi diaconado me llama al ministerio sacerdotal el 7 de febrero de 1988. Pasaron nueve años para que se volviera a ordenar un sacerdote chiapaneco, y  a partir de entonces cada año ha habido ordenaciones.”

Dirigió un agradecimiento a los anteriores obispos de la Diócesis de Tuxtla “Quiero agradecer a quienes han sido nuestros obispos en Tuxtla, Mons. José Trinidad Sepúlveda, Mons. Felipe Aguirre, Mons. José Luis Chávez, Mons. Rogelio Cabrera; todos ellos tuvieron que ver en mi camino sacerdotal, y hoy me encuentro pleno de alegría para decir al Señor que estoy en su camino.”

Sobre sus metas sacerdotales comentó “Considero que mis metas que fueron ayudar a la formación de los sacerdotes, ayudar en el Plan de Pastoral, han sido favorables. Ahora que he sido llamado al episcopado con mucho más razón le agradezco a Dios, porque sin merecerlo he recibido el ministerio episcopal, con el que el Señor me da la oportunidad de servir más allá de lo que puede el presbítero.”

El obispo chiapaneco habló sobre los aspectos que le han ayudado en su vida sacerdotal “Un aspecto favorable en mi ministerio, fue estudiar una especialidad a Roma, ya que este hecho me ha ayudado a servir mucho mejor a la Iglesia, como cuando fui formador en el Seminario, o cuando fui vicario de pastoral. De ese modo he podido servir con alegría y generosidad. Actualmente en mi Ministerio episcopal solo puedo decir Señor te quiero servir en lo que tú me llames, estoy en la mejor disposición.”

Habló además de la confianza que le dieron los anteriores obispos de Tuxtla “Por otro lado, la confianza que los Señores obispos me han tenido, me ha ayudado mucho en el servicio. Esto mismo me hizo comprometerme a dar más de lo que, quizá, había pensado o podía dar. Mons. José Luis Chávez Botello fue, para mí, un gran maestro, al enseñarme a enfrentar cualquier situación, y Mons. Rogelio Cabrera López, que fue como un Papá, hermano y amigo, ya que como persona muy prudente me ayudaba a discernir y a cultivar la virtud de la prudencia.”

Sobre su estado de salud comentó “Un aspecto desfavorable ha sido el no haber administrado bien mi salud, esto me ha limitado un poco en mi ejercicio pastoral, me refiero a mis 17 años con el problema de Diabetes. Aún así, sigo con el deseo de seguir sirviendo de la mejor manera, y para ello ahora estoy muy pendiente de mi salud.”

Finalmente pidió a los jóvenes atender al llamado de Dios “Hago un llamado a todos los jóvenes que leen el Semanario Católico a poner mucha atención al llamado que Dios les hace. Si descubren que Él les llama, no le cierren el corazón, por el contrario, ábranlo de par en par. Entiendo que cada uno toma la decisión que quiera, pero sí les invito que, si sienten el llamado, le respondan con generosidad, ya sea en la vida consagrada o en el ministerio ordenado. ¡Ánimo! No tengan miedo.

martes, 12 de febrero de 2013

Santa Cruz Albania, comunidad que fomenta la vivencia de la fe



José Gilberto Ballinas Lara

TUXTLA GUTIÉRREZ, CHIAPAS. “Estamos en los retos del proceso evangelizador  de nuestra diócesis” explicó el Pbro. Miguel Ángel Dimas Cabrera, párroco de la comunidad de Santa Cruz Albania, Tuxtla; en entrevista hecha el 23 de enero del presente en la cabecera parroquial.

Explicó que él asumió la responsabilidad de conducir a la comunidad desde el 25 de agosto de 2012, y que ha sido una experiencia muy enriquecedora la que ha tenido desde entonces en esta parroquia.

El Padre Miguel, referente a cómo encontró a la parroquia, dijo “La parroquia la encontré muy bien encaminada en cuanto a los procesos y en cuanto a la vivencia de la fe. En cuanto a las pastorales fundamentales, se nota que están bien estructuradas. Por ejemplo la Catequesis está muy bien organizada.”

Definió que existen algunos retos importantes “Los vicios son uno de los retos más importantes. También lo es la proliferación de sectas protestantes que día a día se muestran con mayor agresividad. De igual modo, al interno, otro reto es el paradigma de la comunión, encontrar formas de vivir la fraternidad.”

Explicó que las capillas de la parroquia llevan gran avance estructural “Otro aspecto es la formación de los agentes, en ocasiones se hace complicado ya que los procesos son más lentos, pero ante toda esta situación también está la estructura parroquial. Nuestra parroquia se conforma de nueve capillas de las que la mayoría ya están, estructuralmente hablando, al 90 por ciento.”

“Sin embargo, el templo parroquial es el que más necesita. En un futuro será necesario derribar lo que está construido para construir algo más definitivo y con las mejores capacidades y localización.” Anotó el párroco del lugar.

Retomando el plan diocesano, dijo “Estamos en los retos del proceso evangelizador  de nuestra diócesis. Nos guiamos de los tres ejes y las líneas de acción. Estamos haciendo énfasis en tres aspectos: la Sagrada Escritura, el amor y profundización de la Eucaristía, así como la devoción a la Santísima Virgen María.

Expresó haber realizado una evaluación del Plan anterior “En el mes de noviembre revisamos el Plan de Pastoral del 2012 y fuimos preparando el de este año, que ya tenemos impreso y distribuidos entre los agentes. Lógicamente hay muchas actividades planeadas, pero hicimos énfasis en la formación de agentes, la comunión y la Sagrada Escritura.”

Compartió algunas de las actividades planeadas “En cuanto al año de la fe tenemos varias actividades semanales: Por ejemplo en las misas hacer referencia a los artículos de la fe, rezar el Credo en cada misa, y para noviembre próximo se tiene pensado hacer una semana parroquial para desarrollar algunos proyectos sobre la fe.”

Finalmente saludó a todos. “Por lo que he vivido en estos meses me he dado cuenta que para los actos devocionales y de piedad hay muchos que se apuntan y están en primera fila. Pero ha faltado testimoniar la fe en la vida ordinaria. Los invito a que lo que vivamos en la fe y los Sacramentos, podamos manifestarlo en nuestra vida familiar, nuestros trabajos, etc.”