martes, 31 de julio de 2012

"Los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre" Evangelio de hoy 31/07/2012

Martes XVII del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 13,36-43): En aquel tiempo, Jesús despidió a la multitud y se fue a casa. Y se le acercaron sus discípulos diciendo: «Explícanos la parábola de la cizaña del campo». Él respondió:  «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; el enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.» 

De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga».




Algo para reflexionar
Por: José Gilberto Ballinas Lara
Continuamos leyendo a san Mateo. Ahora Jesús ante sus discípulos vuelve a las lecciones particulares tomando el rol de auténtico Maestro. Ellos le piden les explique una parábola que no entendieron "la cizaña del campo". ¿Cuántas veces nos encontramos con dificultades en la vida y tratamos de resolverlas con nuestras propias fuerzas, pero sin obtener buenos resultados por no pedir la ayuda de Dios. Jesús, con la autoridad que le es propia sólo a Él, explica de manera categóricacada una de las partes que conforman dicho ejemplo. «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; el enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.» De entrada, este verso nos pone frente a la realidad antagónica que hay entre el mal y el bien en el mundo, de donde el bien proviene de Cristo y lo dirige hacia quienes creen en él (buena semilla) , y el mal es el Diablo con todo y su proyecto en pro de la destrucción del hombre apartándolo del bien que es Dios (la cizaña).

Al final de su explicación el Señor manifiesta que, aún cuando ambas realidades comparten en cierto modo el mundo, el bien triunfará sobre el mal, Dios separará en el fin de los tiempos a los que hicieron el bien y lo buscaron a toda costa, para darles el premio de la vida eterna y de gozar de su presencia; por el contrario, los que aceptaron el proyecto del maligno e hicieron el mal serán apartados definitivamente de Dios, con lo que sufrirán el peor dolor y castigo, ser privados de la presencia de Cristo.

Es tarea de todos los bautizados hacer conciencia y quizá estas preguntas nos ayuden al respecto: ¿somos como la buena semilla sembrada por Cristo que cae en tierra buena, germina, crece, se desarrolla y da fruto abundante testimoniando así el bien que es Dios ¿O somos cizaña que crece en tierra y propaga y hace el mal del enemigo?

Por último, somos de los que con orgullo y soberbia creemos poder solucionar todos nuestros problemas? o, como los discípulos de Jesús, ante la dificultad nos reconocemos limitados y acudimos a Él pidiéndole que nos ayude a entender el por qué de las cosas y a encontrar la mejor solución de nuestros problemas?


jueves, 26 de julio de 2012

37 AÑOS FORMANDO E INFORMANDO

El Semanario Católico: Medio que forma a la persona humana 

Por: José Gilberto Ballinas Lara
MAESTRANTE (Filósofo, comunicador y psicólogo)

El mundo de hoy se mueve a un ritmo acelerado. El ámbito de la comunicación participa también de este fenómeno. La información se comparte en cuestión de fracciones de segundo, y eso está bien, sin embargo, muchos son los medios informativos, pero muy pocos los que se dan a la tarea de prever que la información y en general los mensajes compartidos sean de calidad. Aunado a esto, es también necesario apuntar que, lo que estos medios comunican, además de informar, debe estar a favor de la edificación y formación de la persona humana. 

Jesucristo a quien predicamos los cristianos, fue, en su tiempo, una persona que comunicó un mensaje marcado por el amor a la persona humana. Sus palabras tenían sentido de justicia, de verdad y de bien. Puso por delante al destinatario de su anuncio, y buscó en todo momento que su “Buena noticia” fuera eso, buena, enriquecedora, dadora de esperanza. Más aún, Jesucristo envió a sus discípulos a llevar esa buena noticia a todos los hombres, precisamente porque Él como “anunciante” sabía que era portador de una noticia real y verdadera, hasta “salvífica” y que esa Buena Nueva sería de relevancia para toda la humanidad. 

La Iglesia de México cuenta con un organismo emanado de la Santa Madre Iglesia Comisión Episcopal para la Pastoral de la Comunicación que tiene como finalidad proponer, animar y acompañar la comunicación, información y formación para el correcto uso, manejo y desarrollo de la comunicación pastoral, pastoral de la comunicación, y los medios de comunicación en general; propone claramente que: “Las comunicaciones que se hacen en la Iglesia y por la Iglesia consisten esencialmente en el anuncio de la Buena Nueva de Jesucristo. Es la proclamación del Evangelio como palabra profética y liberadora dirigida a los hombres y a las mujeres de nuestro tiempo…la Iglesia ilumina de forma excepcional los medios de comunicación y el papel que éstos han de jugar, de acuerdo con el plan providencial de Dios, en la promoción del desarrollo de las personas y de las sociedades humanas” CEPCOM Planes de trabajo 2009-2012. 

El Semanario Católico, como “Órgano de formación e información de la Arquidiócesis de Tuxtla” es un medio de comunicación que durante los últimos 37 años se ha dado a la tarea de informar a la Iglesia particular de Tuxtla de los acontecimientos y hechos eclesiales más importantes que se suscitan en ella, en México y en el mundo; pero además, su contenido, que tiene como fundamento el anuncio del Evangelio que es la esencia de la misión universal de la Iglesia, ha tenido a bien fomentar la formación de las personas en principios y valores humanos, éticos y cristianos. 

De este modo, pues, el periódico oficial de la Arquidiócesis de Tuxtla, El Semanario Católico, es y seguirá siendo un medio informativo y formativo para todos sus lectores, cumpliendo así con la exigencia que, como dije antes, debe tener todo medio de comunicación social: informar pero también edificar y formar a la persona humana. 

miércoles, 25 de julio de 2012

"el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor" Evangelio de hoy 25/07/2012

Miércoles 25 de Julio, 2012
Semana XVI del Tiempo Ordinario

Evangelio según san Mateo (20,20-28)


En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: "¿Qué deseas?" Ella contestó: "Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda." Pero Jesús replicó: "No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?" Contestaron: "Lo somos." Él les dijo: "Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre."  

Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: "Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos."

Algo para reflexionar 
Por: José Gilberto Ballinas Lara

Como siempre, la Palabra de Dios tiene grandes y hermosas enseñanzas para todos. Tal es el caso del evangelio de hoy, donde san Mateo nos da a conocer un episodio muy significativo entre Cristo y sus Apóstoles, donde el Señor Jesús esclarece que, para poder ser grande a los ojos de Dios es necesario la práctica radical de la humildad y el servicio a los demás.

Estando Jesús con sus apóstoles, se presentó la madre de Santiago y Juan diciendo "Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda." La visión de la gente que seguía a Jesús era, en su mayoría, el de un Jesús que llegaría a ocupar un trono como Rey de Israel y los salvaría de la tiranía de los romanos. Los otros diez al verse relegados ante la petición de la mujer se molestaron contra los Zebedeos, pues seguramente que ellos también buscaban un puesto de importancia en el reino terrenal de Jesús. Ante esta situación, Jesús aclara desde el primer momento que el servicio es condición de primer orden cuando se quiere ser importante ante Dios, ya que la "copa" de la que habla era el sacrificio redentor que haría a favor de la salvación del género humano; realidad que reafirma al mencionar que Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos. 

Nos damos cuenta cómo nuestro mundo se rige bajo la perspectiva del más fuerte, del que más bienes materiales tiene, del que goza de mejor status social; sólo ellos ocupan la posición más alta de la sociedad. Para mantener esa posición se valen de el sufrimiento de los más débiles, de aquellos que menos tienen o incluso no tienen nada. Para Jesucristo es sumamente importante ver la vida en orden al servicio. Este es el único modo de poder sobresalir y ser grande a los ojos de Dios. 

No quiero pasar por alto que este mismo día la Liturgia celebra a Santiago Apóstol, uno de los doce que fue llamado por Jesús y que responde de inmediato siguiéndole, aunque sin tener en claro quién era el Maestro y cuál el sentido de su llamado. Algunos estudiosos dicen que Santiago preparaba conservas de pescado antes de conocer a Jesús, pero luego de la "Pascua de Cristo" y del "Pentecostés" se convierte en preparador espiritual y guía de cristianos en Jerusalén y, más adelante, bebe la copa de Cristo al dar testimonio de su fe hasta la muerte.

Ahora, nos queda a todos hacer esfuerzos por cambiar nuestra limitada visión de la vida por la visión más amplia que nos ha propuesto el Señor en su Palabra de hoy, para que, a semejanza de Santiago Apóstol, podamos seguir a Jesús sirviendo toda nuestra vida o haciendo de nuestra vida un servicio a los demás y especialmente a los más necesitados. Amén.

martes, 24 de julio de 2012

"todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial es mi hermano" Evangelio de hoy 24/07/2012

Martes XVI del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Mt 12,46-50): En aquel tiempo, mientras Jesús estaba hablando a la muchedumbre, su madre y sus hermanos se presentaron fuera y trataban de hablar con Él. Alguien le dijo: '¡Oye! ahí fuera están tu madre y tus hermanos que desean hablarte'. Pero Él respondió al que se lo decía: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?'. Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: 'Éstos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre'.


Algo para reflexionar. por: José Gilberto Ballinas Lara

Cristo en su condición de Hijo de Dios vino a cumplir la voluntad del Padre, nació, padeció, murió y resucitó. Por las Sagradas Escrituras sabemos que así sucedió el misterio pascual de Jesús, el testimonio de los santos Padres lo afirma y el magisterio de la Iglesia nos lo comparte con lujo de detalle. 

En el texto de hoy continuamos contemplando el testimonio de san Mateo (Mt 12,46-50). Ahora, nos presenta a Jesús en plena actividad evangelizadora, anunciando la Buena Noticia a la muchedumbre, luego de haber sanado a infinidad de enfermos, endemoniados y de haber respondiendo con maestría y acierto a las constantes interrogantes de fariceos y escribas. Esta vez, mientras exponía a todos los presentes las estrategias usadas por el demonio para atacar a las personas, fue interrumpido por alguien que, dirigiendose a Jesús, dijo ¡Oye! ahí fuera están tu madre y tus hermanos que desean hablarte. La Escritura aclara bien que la madre y los hermanos de Él habían llegado al lugar para hablarle. La respuesta de Jesús fue inmediata, respondió con otra pregunta dirigida, en primera instancia, a quien le había avisado del hecho: ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? Esta pregunta tan compleja, sólo podía ser respondida por el mismo Jesús, y así lo hace: 'Éstos son mi madre y mis hermanos. Dijo señalando a sus discípulos, y añadió Pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre'. 


Este pasaje de la Escritura es empleado erroneamente por muchos para descalificar la persona de la Virgen María, su condición de Virgen, de pureza, etc., argumentando que, según estos versos bíblicos, se aclara que Jesús tenía más hermanos de sangre, relacionándo a estos directamente con María como madre de Jesús y de los mismos. Al respecto, diré que no hay que conformarce únicamente con el sentido literal del texto. Es necesario contextualizarlo y considerar, incluso el significado del término "hermano". El término hebreo "adelfos-hermano" en un primer momento significa "hermano de sangre", pero también significa relaciones de parentezco más amplias. (Ver Gn 13 8; 29 15; Lv 10 4). Además, también significa "primo hermano" (1 Cro 23 22). Como podemos constatar en la misma Sagrada Escritura el término "hermano" se emplea de muchas maneras. Por tal motivo es un grave error omitir estos sentidos que se le dan al término y quedarse con uno solo.

No es mi intención dar una explicación detallada al respecto, ya que, a mi juicio, lo que esta vez está de fondo es el tema de "la voluntad de Dios". Así pues, retomando el texto, contemplamos como Jesús respode a su misma pregunta, señalando que eran sus discípulos - es decir, todos aquellos que seguían a Cristo para escuchar sus prédicas, para aprender de Él y luego ir en su nombre a continuar el anuncio de la Buena Nueva a otros lugares- los que merecían ser catalogados como hermanos de Él. Esto puede parecer escandalozo para algunos, se podrían preguntar ¿Cómo Jesús pudo despreciar a sus familiares y en especial a su Madre María? No sucede así, no es un desprecio, sino sólo una manera clara y radical de explicar que, si queremos ser parte de la familia de Dios, por decirlo de algún modo, debemos hacer esfuerzos enormes en realizar su voluntad. En ese momento, Cristo estaba, como he dicho antes, en plena actividad pastoral, había dejado ya su casa y a su Madre para dedicarse de lleno a hacer la voluntad de su Padre. Esto hacía que su atención e interés se centrara en llevar acabo el designio salvífico del Padre, dejando de lado otros intereses como el familiar. Esto nos deja en claro que, si desidimos seguir el camino de Jesús es necesario dejar de lado nuestras aspiraciones por algo mucho mejor; es unir nuestra voluntad a la de Dios, o más aún hacer nuestra la voluntad de Dios. Únicamente de ese modo podemos ser llamados hijos de Dios, por los méritos de Cristo.

lunes, 23 de julio de 2012

"El Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches" Evangelio de hoy 23/07/2012

Lunes XVI del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 12,38-42): En aquel tiempo, le interpelaron algunos escribas y fariseos: 'Maestro, queremos ver una señal hecha por ti'. Mas Él les respondió: '¡Generación malvada y adúltera! Una señal pide, y no se le dará otra señal que la señal del profeta Jonás. Porque de la misma manera que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así también el Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con esta generación y la condenará; porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón' ".


ALGO PARA REFLEXIONAR

Por: José Gilberto Ballinas Lara.

Gran enseñanza tiene el Evangelio de hoy para aquellos que, aún siendo cristianos, acostumbran a poner en entredicho la fe en Cristo, que les ha sido dada por Dios. Esta ocasión el evagelista Mateo nos da otro ejemplo de la sabiduría y veracidad de Jesucristo frente a los escribas y fariceos, estos últimos queriendo demostrar la supuesta falcedad de Jesús y ponerlo en evidencia. Ahora le piden una señal, como si no hubieran sido ya suficientes los prodigios hechos por Él a la vista de todos -Resucitar muertos, curar enfermos, expulsar demonios, etc- signos que habían logrado que otros muchos creyeran de antemano que Jesús era el Mesías esperado.

Cristo les responde haciendo mención de dos pasajes del Antiguo Testamento (Del relato del profeta Jonás y otro sobre el Rey Salomón) Ambos personajes muy alagados por los judios y aceptados como hombres de Dios. Cristo reclama enérgicamente la solicitud de realizar una nueva señal y deja claro que no daría otra más que la que, en su momento dio Jonás "Porque de la misma manera que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así también el Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches."  Aquí mismo, Jesús da a conocer proféticamente que lo acontecido con Jonás era sólo el preámbulo del acontecimiento fundante de la fe cristiana, la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, es decir, estaba anticipándoles ya a esos escribas y fariceos lo que pasaría con Él poco tiempo después: cómo sería crucificado, muerto y sepultado, pero después de tres días Resucitaría de entre los muertos, lo que vendría a ser el signo pleno y definitivo de que Él era el Mesías, el Hijo del Dios vivo. Sin embargo, como era de esperarse dicho mensaje no fue entendido por los interlocutores de Jesús.

A los cristianos se nos enseña, desde la catequesis infantil, que Cristo es el Hijo de Dios que se hizo hombre, que Él es portador de la Buena Noticia o, mejor dicho, Él mismo es la Buena Noticia y que todo lo acontecido en el Antiguo Testamento, los grandes personajes no son nada en comparación con Él, de hecho, todo lo anterior hacía referencia a la persona de Cristo. Como hombres y mujeres de fe deberíamos poner nuestros esfuerzos en cultivar la fe que Dios nos ha dado -mediante las distintas prácticas y acciones pastorales que realiza nuestra Iglesia, participar en la Eucaristía, la lectura asidua de la Sagrada Escritura, la práctica de la piedad popular, etc.- para creer más y creerle más a Jesús.

Si no cultivamos la fe estaremos expuestos a cambiar nuestros fundamentos de fe por otros tantos que se ofrecen y se abaratan por todos lados, así como también expuestos a la confusión y la duda que provocan los hermanos de otros grupos religiosos y que muchas veces hacen que, por ignorancia y falta de fe, muchos abandonen la Iglesia y la fe auténtica en Cristo.

Y tú ¿le crees a Cristo?

viernes, 20 de julio de 2012

‘Misericordia quiero y no sacrificio’ Evangelio de hoy 20/07/2012

Viernes XV del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 12,1-8): En aquel tiempo, Jesús cruzaba por los sembrados un sábado. Y sus discípulos sintieron hambre y se pusieron a arrancar espigas y a comerlas. Al verlo los fariseos, le dijeron: «Mira, tus discípulos hacen lo que no es lícito hacer en sábado». Pero Él les dijo: «¿No habéis leído lo que hizo David cuando sintió hambre él y los que le acompañaban, cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la Presencia, que no le era lícito comer a él, ni a sus compañeros, sino sólo a los sacerdotes? ¿Tampoco habéis leído en la Ley que en día de sábado los sacerdotes, en el Templo, quebrantan el sábado sin incurrir en culpa? Pues yo os digo que hay aquí algo mayor que el Templo. Si hubieseis comprendido lo que significa aquello de: ‘Misericordia quiero y no sacrificio’, no condenaríais a los que no tienen culpa. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado».

Breve reflexión por: José Gilberto Ballinas Lara

En el Evangelio de este día, san Mateo nos da a conocer unos versos muy significativos en cuanto al tema de la Misericordia se refiere. Recordemos que Jesucristo fue muy asedidado por fariseos y escribas y en esta ocasión, de camino con sus discípulos cruzaba por los sembrados un sábado. Y sus discípulos sintieron hambre y se pusieron a arrancar espigas y a comerlas.  Este hecho fue bien aprovechado por los fariseos que reclamaron a Jesús por estar haciendo eso en día sábado. La cuestión de fondo era, poner en evidencia la supuesta desobediencia de Jesús hacia las pesadas y hasta exageradas normas judaicas. Como he dicho, la mayor parte de las leyes eran una carga para el pueblo judío, recordemos que la ley del antiguo testamento "Decálogo" constaba únicamente de diez mandamientos que tenían como intención ayudar al Pueblo de Dios a educarse y prepararse para la llegada del Mesías. Fue desición de la élite de la religión judía ir agregando nuevas normas hasta sumar más de 600´s. Cristo responde sabiamente a la agresiva pregunta de los fariseos, tomando dos ejemplos que hacen mención de que el Bien está sobre cualquier imposición normativa. Finalmente expone Si hubieseis comprendido lo que significa aquello de: ‘Misericordia quiero y no sacrificio’, no condenaríais a los que no tienen culpa. Porque el Hijo del hombre es señor del sábado. De este modo Jesús da a conocer cuál es el mandamiento más grande, el amor y deja en claro que por encima de las leyes están el bien y el amor, de hecho, la ley está para procurar ambas. Por si esto fuera poco, deja en claro que Él siendo Dios es dueño de las leyes.

Cuántos habemos que solemos imponer normas tan pesadas a nuestros semejantes y los enjuiciamos con rigor, haciendo aún más pesada su cruz, actuando así como los fariseos de quienes hablan los versos del Evangelio de hoy.  Deberíamos reflexionar un poco al respecto, entender que las normas y leyes están para llevarnos al Bien y la Justicia común. Más aún, como cristianos estamos invitados a practicar la caridad evangélica y practicar la misericordia en todo momento, es nuestro deber hacer el bien siempre y bajo cualquier circunstancia. Cuando haya que corregir a un semejante, hay que hacerlo con caridad, con la intención de ayudarle a su crecimiento personal, sabiendo que tanto el prójimo como uno mismo somos suseptibles de cometer errores. Ser misericordiosos, como Cristo nos pide, implica ayudar al otro a cargar con su cruz, hacerle menos pesada su carga. Finalmente no olvidemos que no somos poseedores de la justicia plena, solo Dios es Justo, y solo a Él le corresponde juzgar a cada cual por sus acciones.

miércoles, 18 de julio de 2012

Evangelio de hoy jueves 19/07/2012

Jueves XV del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 11,28-30): En aquel tiempo, Jesús dijo: «Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera».

Breve reflexión por: José Gilberto B. L. 

Las sociedades del mundo contemporáneo se mueven a un ritmo extremandamente acelerado, de tal modo que cada una de las personas que las conforman están en franco activismo, esto es, un hacer y realizar actividades sólo por el hecho de cumplir con una enmienda o, a lo mucho, por deber, y esa situación lleva a muchos a vivir de modo rutinario, lo cual es sumamente peligroso por las múltiples consecuencias negativas que la rutina trae consigo.

Padecimientos como el estres y la depresión, por mencionar algunos, son comunes entre las personas, no importando raza ni clase social. Estos problemas de salud pública, a su vez, son causa de múltiples enfermedades que han llevado, incluso, a la muerte a varias personas en el mundo. ¿Qué hacer al respecto? No falta quienes busquen una mejora mediante terapias alternativas, y otros, por ignorancia, caen en manos de estafadores que hasta ponen en riezgo la vida de quienes acuden a ellos.

 Las terapias y la ayuda médica en general son benéficas pero no procurarán nunca el alivio pleno de la persona. Es necesario hacer conciencia de que toda acción lleva consigo un sentido y una razón. Al respecto nos ayuda el Evangelio de este día. Cristo, Dios hecho hombre que vino a revelarnos su designio salvífico, ofrece el descanso a todo aquel que esté cansado de las fatigas y las luchas cotidianas. Solo Él es capaz de dar la paz y la tranquilidad que tanto necesitan quienes han luchado y se sienten sin fuerzas y hasta han perdido el sentido de su vida. Jesús no ofrece quitar las cargas, sino aliviar el cansancio y mediante la mansedumbre y la humildad de corazón, de aquellos que reconocen su condición de seres limitados, colmar de paz y de nuevas fuerzas a quienes a Él acuden. 

Sólo Cristo es capaz de darle un sentido correcto a nuestras acciones, y, de ese modo, hacer que su fuerza renovadora dé un nuevo impulso a nuestras luchas, haciendo que la cruz diaria sea más llevadera.

martes, 17 de julio de 2012

Evangelio de hoy miércoles 18/07/2012

Miércoles XV del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 11,25-27): En aquel tiempo, Jesús dijo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».



Breve reflexión por: José Gilberto B. L.

¿Cuántos hay en el mundo que se jactan de tener la ciencia perfecta? ¿Cuántos declaran con gran arrogancia que tienen el suficiente conocimiento de las cosas para esclarecer todos los enigmas existentes? En mi opinión todos los que se cataloguen así tienen, en principio, un grave error; olvidar su condición de seres imperfectos que los hace suseptibles a cometer errores en sus hipótesis sobre cualquier tema relevante. Aunado a eso, la soberbia y el orgullo, comunes en ellos, son características que hacen casi imposible alcanzar la verdad de las cosas, y por ende, la sabiduría.
El evangelista san Mateo, nos regala esta vez unos versos de la hermosa oración que el Señor Jesús hizo al Padre, luego del reclamo que dirigió a varias de las ciudades donde había predicado la Buena Noticia y había realizado prodigios, y aún así, no se habían convertido. En dicha oración Jesús bendice al Padre por haber tomado la firme determinación de ocultar su misterio de salvación, realizada por su Hijo Jesucristo, a los supuestos sabios judios y haberlo revelado a los pobres y excluidos de Israel; estos últimos, por su sencillez y humildad, únicos capaces de descubrir a Jesús como el mesías y salvador.
¿Nosotros, en qué condiciones estamos? ¿No será que por nuestro alto nivel de estudios o status social nos sentimos superiores y capaces de dar supuesta razón de todo? De ser así, ¿Qué nos hace diferentes a los judios que, en aquella ocasión, rechazaron a Cristo? Hagamos un esfuerzo por cultivar la humildad y sencillez de corazón, para que así, libres de soberbia, podamos abrir la razón a la verdadera sabiduría suprema que sólo el Espíritu Santo puede darnos.

lunes, 16 de julio de 2012

Evangelio del Martes XV del tiempo ordinario

 Martes XV del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 11,20-24): En aquel tiempo, Jesús se puso a maldecir a las ciudades en las que se habían realizado la mayoría de sus milagros, porque no se habían convertido: «¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que en sayal y ceniza se habrían convertido. Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras. Y tú, Cafarnaúm, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar? ¡Hasta el Hades te hundirás! Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que se han hecho en ti, aún subsistiría el día de hoy. Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma que para ti».

Breve reflexión por: José Gilberto B. L.

Gran desconcierto puede provocar para algunos las palabras de reclamo con que nuestro Señor Jesucristo se dirige a varias de las ciudades donde había anunciado la Buena Noticia (Palabra acompañada por el testimonio de Jesús). Sin embargo, aún habiendo escuchado y habiendo presenciado grandes prodigios hechos por Jesús, en general, estas ciudades no se convirtieron, su orgullo cerraba su razón y por ello no lo reconocieron como quien es, el Mesías.
Cuántos habemos que, aún habiendo recibido el anuncio del Evagelio y habiendo contemplado la presencia de Dios en nuestra vida, nos hacemos los desentendidos y buscamos la felicidad y el alivio de nuestras penas en otras realidades materiales (Dinero, poder, pasión, status) dejando de lado la gran revelación que Cristo ha hecho de sí mismo en nosotros. Actuar así es también no reconocer a Jesús como el Salvador, como el único capaz de dar sentido a nuestra vida y procurarnos la tan anhelada felicidad.
 ¿Qué nos esperará, pues, a nosotros el día del juicio? ¿Será a caso que la antigua ciudad de Sodoma, que no pudo contemplar a Cristo, está en mejores condiciones ante Dios que nosotros, que hemos recibido el mensaje de salvación de Jesús, hemos visto su presencia en nuestras vidas pero no lo hemos querido reconocer como nuestro único Señor y Salvador?

domingo, 15 de julio de 2012

Evangelio de hoy Domingo XV (B) del tiempo ordinario

Del santo Evangelio según san Marcos 6, 7-13 

En aquel tiempo Jesús llamó a los Doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus inmundos. Les ordenó que tomasen para el camino, un bastón y nada más pero ni pan, ni alforja, ni dinero en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y les dijo: «Cuando entréis en una casa, quedaos en ella hasta marchar de allí. Si algún lugar no os recibe y no os escuchan, marchaos de allí sacudiendo el polvo de la planta de vuestros pies, en testimonio contra ellos. Y, yéndose de allí, predicaron que se convirtieran; expulsaban a muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban. 


Breve reflexión por: José Gilberto B. L.


El mundo entero y sus habitantes necesita creer en Dios, pero no en un Dios desconocido, hipotético. Necesitan de Cristo, Dios hecho hombre que vino a revelarnos su designio de amor salvífico. Es tarea de todo aquél que ha recibido el llamado a la fe cristiana darlo a conocer por medio de la Palabra que da vida y especialmente con el testimonio. 


En los versos de hoy el evangelista san Marcos pone de manifiesto la radicalidad de la misión que Cristo dio a sus Apóstoles: Jesús llamó a los Doce y comenzó a enviarlos de dos en dos. Llamado y envío son realidades relacionadas, la una supone a la otra. Nosotros sabemos que para que la misión sea eficaz se necesita que nosotros estemos dispuestos a llevarla hasta sus últimas consecuencias, para esto, no será suficiente nuestras simples fuerzas, ni ningún objeto material por más sofisticado que este sea, y así lo demuestra san Marcos Les ordenó que tomasen para el camino, un bastón y nada más pero ni pan, ni alforja, ni dinero en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Muchos que somos enviados ponemos primero lo material traducido en todo los objetos que pueden servirnos en la misión, olvidando de que sólo somos portadores de un mensaje que no es propio, sino de Cristo, es más, el mensaje que llevamos es Cristo mismo. Para el éxito de la misión es necesario hacer conciencia de que Cristo es quien será anunciado y que debemos llevar con nosotros la fuerza de Dios y los dones y carismas del Espíritu Santo para hacer que la Palabra que llevamos sea viva y eficaz con nuestro testimonio.

jueves, 12 de julio de 2012

El Evangelio de este viernes

Evangelio según San Mateo 10,16-23. 
Yo los envío como a ovejas en medio de lobos: sean entonces astutos como serpientes y sencillos como palomas.  Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas.  


A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos.  Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento,  porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes. 

El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir.  Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará.  Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra, y si los persiguen en esta, huyan a una tercera. Les aseguro que no acabarán de recorrer las ciudades de Israel, antes de que llegue el Hijo del hombre. 


Breve reflexión por: José Gilberto B. L.

Está claro que somos muchos los que queremos un mundo más justo y en paz, un mundo donde el amor sea la causa que mueva toda acción del hombre. Sin embargo, vemos cómo son aún pocos los que toman la firme decisión de hacer algo por cambiar la realidad, porque aunque muchos empiezan un proyecto a favor de una mejora del mundo y sus habitantes son solo unos cuantos los que perseveran hasta el final de sus propias vidas.
El Evangelio de este viernes nos abre un panorama muy claro al respecto. San Mateo esclarece que el asumir la fe en Cristo y el ser enviado a misionar no significa un romper definitivamente con el lazo que une con las realidades materiales, nuestra imperfección, sino que desde nuestro mismo ser en este mundo, desde nuestra materialidad tenemos que dar ejemplo de vida con nuestras acciones. Cristo no ofreció a sus Apóstoles librarles del dolor y sufrimiento, por el contrario, quiso prepararlos para afrontar los problemas que enfrentarían por el simple hecho de creer en Él. Para nosotros, como cristianos el Señor Jesús es la fuente y el culmen del Amor, solo Él es capaz de cambiar la realidad tan difícil de nuestro mundo, es tarea de nosotros que le conocemos y amamos hacer patente su presencia en el mundo, sin perder de vista que, por este esfuerzo de pregonar el amor de Cristo a los demás, nos traerá infinidad de sufrimientos y sacrificios, pero Él nos dará la fuerza para soportarlos y perseverar hasta, incluso, dar la vida por Él.

miércoles, 11 de julio de 2012

El Evangelio de hoy Jueves

Del santo Evangelio según san Mateo 10, 7-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus Apóstoles: Id y proclamad que el Reino de los Cielos está cerca: curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis. No llevéis en la faja oro, plata ni calderilla; ni tampoco alforja para el camino, ni otra túnica, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entréis en un pueblo o aldea, averiguad quién hay allí de confianza y quedaos en su casa hasta que os vayáis. Al entrar en una casa saludad; si la casa se lo merece, la paz que de deseáis vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros. Si alguno no os recibe o no os escucha, al salir de su casa o del pueblo, sacudid el polvo de los pies. Os aseguro que el día del juicio les será más llevadero a Sodoma y Gomorra, que a aquel pueblo.


Breve reflexión por: José Gilberto B.L.


La misión es, en buena parte, el sustento de la vida de todo Bautizado. El Señor envía a quienes a llamado a proclamar la Buena Noticia de la Salvación por Cristo. La Palabra proclamada es viva en cuanto hace referencia al Señor Jesucristo y se evidencía con la práctica de la misma. Tal es el caso del Evangelio de este día, donde san Mateo nos detalla que al anuncio del Reino de los Cielos le sucede una serie de acciones concretas (curar enfermos, resucitad muertos, ect.) y otras más que hablan del testimonio claro y característico de todo cristiano. Es tarea de todos los creyentes en Cristo que, una vez recibida la misión la pongamos en práctica, y a semejanza de los Apóstoles de Jesús hacer de la propia vida una adhesión plena a dicha misión, manifestándola a todos los que nos rodean mediante nuestras conductas y prácticas comunes, para que hablen cada vez con más claridad de nuestra convicción sobre nuestro ser de Cristianos.

El Evangelio de hoy miércoles

Del santo Evangelio según san Mateo 10, 1-7 

Y llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia. Los nombres de los doce Apóstoles son éstos: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo y Tadeo; Simón el Cananeo y Judas el Iscariote, el mismo que le entregó. A estos doce envió Jesús, después de darles estas instrucciones: «No toméis camino de gentiles ni entréis en ciudad de samaritanos; dirigios más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca. 


Breve reflexión por: José Gilberto B.L.
Nuestro Señor Jesucristo ha querido hacer al hombre partícipe de su designio de salvación. Lo invita a participar activa y eficazmente de la misma. Para ello Cristo llama a cada uno desde su realidad particular, lo llama por su nombre, se da a conocer por él y ,quien fue llamado, responde con la fe en el Señor Jesús, para luego recibir el envío y la misión y darlo a conocer a muchos otros.
El Evangelio de hoy nos narra cómo, según el testimonio de san Mateo, fueron llamados los doce apóstoles para una misión particular Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca. Y además ofreció a ellos los medios para llevarla acabo les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia. 
Tomemos en cuenta que por el simple hecho de vivir, y haber recibido la fe en Cristo hemos sido también llamados para una misión particular, y aunque por momentos puede tornarse difícil, no olvidemos que Cristo, quien nos envía está siempre para ayudarnos en el camino, él nos ha dado los medios necesarios para salir triunfantes en la misma y hacer que nuestra participación de su designio salvífico sea eficaz.    ¡¡DIOS CONTIGO!!

martes, 10 de julio de 2012

El Evangelio de hoy martes



Del santo Evangelio según san Mateo 9, 32-38



"Salían ellos todavía, cuando le presentaron un mudo endemoniado. Y expulsado el demonio, rompió a hablar el mudo. Y la gente, admirada, decía: Jamás se vio cosa igual en Israel. Pero los fariseos decían: «Por el Príncipe de los demonios expulsa a los demonios. Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, reclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia. Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban cansados y abatidos como ovejas que no tienen pastor. Entonces dice a sus discípulos: La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies."
  
Breve Reflexión  por: José Gilberto B.L.

Cristo estuvo siempre presente y dispuesto a ayudar a todo aquél que le necesitara. Cuando Nuestro Sr. Jesucristo intervenía para ayudar, el destinatario de la misma recibía mucho más allá de sus aspiraciones, solo Él era capaz de sanar total e íntegramente a la persona. En el texto evangélico de hoy San Marcos nos expone un ejemplo claro: Un mudo endemoniado, problema nada fácil de tratar, estamos hablando de realidades espirituales (posesión demoníaca) que eran causa del mal que causaba el mal integro de esa persona. Cristo, con la autoridad que le daba ser el Hijo de Dios, accede a aliviar el sufrimiento de ese desdichado al grado que, este último, recupera la salud completa (incluso el habla). Sus opositores no dieron crédito a lo que vieron y ante su incapacidad de entenderlo optaron por decir "Por el Príncipe de los demonios expulsa a los demonios" incoherencia que dejó ver su ineptitud. No olvidemos, pues, que sólo Cristo es capaz de aliviarnos por completo de todo lo malo que nos aqueja. Cristo está presente en nuestras vidas, en las personas, en las realidades materiales que nos indican el camino del bien. Dejemos pues que actúe en nosotros para que, como el caso del mudo endemoniado, recibamos su salvación y gritemos que ¡¡Cristo está entre nosotros!!.

domingo, 8 de julio de 2012

EL EVANGELIO DEL DOMINGO


Marcos 6,1-6

No desprecian a un profeta más que en su tierra

Lectura del santo evangelio según san Marcos: 

"En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: "¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?" Y esto les resultaba escandaloso. Jesús les decía: "No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa." No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando. "

Reflexión (Por José Gilberto B.L.):
Muchas veces no vemos el paso de Dios en nuestra vida. Se piensa que sólo se persive a Dios en los acontecimientos sobrenaturales (visiones beatíficas, etc.) cuando no es así. Dios se comunica con n0sotros desde lo cotidiano, úsa los medios humanos, naturales para darnos a conocer su designio para con nosotros. No dejemos de lado, pues, cada acontecimiento, cada detalle que pase en nuestra vida.  Quizá en eso que puede parecer común y sencillo esté Dios diciéndonos algo importante. No hagamos como la multitud de la sinagoga, de la que habla los versos del Evangelio de hoy, que cegados por su arrogancia y por las apariencias no vieron en Jesús a Cristo y menos atendieron al mensaje que Dios tenía para ellos.