viernes, 31 de agosto de 2012

"Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora" evangelio de hoy 31-08-2012

Viernes XXI del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 25,1-13): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: «El Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio. Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite; las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en las alcuzas. Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron. Mas a media noche se oyó un grito: ‘¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!’. Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: ‘Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan’. Pero las prudentes replicaron: ‘No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis’. Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: ‘¡Señor, señor, ábrenos!’. Pero él respondió: ‘En verdad os digo que no os conozco’. Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora».

Algo para la reflexión
Por: José Gilberto Ballinas Lara

Buen día a todos amigas y amigos. Una disculpa-nuevamente- por no haber publicado mis reflexiones por algunos días. 

Esta ocasión la liturgia de la palabra de hoy nos regala la parábola "De las diez vírgenes", la encontramos en el evangelio según san Mateo formando parte del "Discurso Escatológico" que abarca desde la ruina de Jerusalén hasta el fin de la era presente, tema que nos introduce en el misterio de la "Segunda Venida del Señor" (Parusía).

Nuestro texto Mt 25,1-13 tiene como antecedentes los textos "La venida del Hijo del hombre..." (Mt. 24, 26-28), "Resonancia cósmica de la venida" (Mt. 24, 29-31) "La parábola de la higuera" (Mt. 24, 32-35), "Estar alerta para no ser sorprendidos." (Mt. 24, 36-44) y "Parábola del mayordomo" (Mt. 24, 45-51); todas ellas tratando en cierta manera, ya, el tema de la Segunda venida de Cristo.

Como todo discurso en parábola Jesús usó varios signos: Las vírgenes (que representan a las almas cristianas en espera), el novio (Cristo) y la lámparas de aceite (la perseverancia en la vigilancia y la espera atenta y preparada), para explicar las condiciones en que todo cristiano debe permanecer ante la realidad de Cristo y su regreso a la tierra. Uno de los temas centrales que el evangelio tiene este día es la importancia de la preparación constante y perseverante del bautizado ante el inminente retorno glorioso del Señor a este mundo.

La atención, la perseverancia, la vigilancia, son también actitudes. Estas, se manifiestan en los actos presentes de quien cree en Cristo. Son resultado de una auténtica fe, viva, que se demuestra también en el testimonio y no solo en la palabra y los  pensamientos a futuro.

Pidamos, pues, la gracia de Dios para que nos ayude a conservarnos en la actitud constante de la espera atenta, perseverante y vigilante, para que toda nuestra vida sea una acción de fe prolongada y, ella misma, motive a otros a hacer lo propio.

jueves, 16 de agosto de 2012

"De manera que ya no son dos, sino una sola carne" Evangelio de hoy 17/08/2012


Viernes XIX del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 19,3-12): En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos que, para ponerle a prueba, le dijeron: «¿Puede uno repudiar a su mujer por un motivo cualquiera?». Él respondió: «¿No habéis leído que el Creador, desde el comienzo, los hizo varón y hembra, y que dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió no lo separe el hombre».

Dícenle: «Pues ¿por qué Moisés prescribió dar acta de divorcio y repudiarla?». Díceles: «Moisés, teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón, os permitió repudiar a vuestras mujeres; pero al principio no fue así. Ahora bien, os digo que quien repudie a su mujer -no por fornicación- y se case con otra, comete adulterio».

Dícenle sus discípulos: «Si tal es la condición del hombre respecto de su mujer, no trae cuenta casarse». Pero Él les dijo: «No todos entienden este lenguaje, sino aquellos a quienes se les ha concedido. Porque hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda».

Algo para la reflexión
Por: José Gilberto Ballinas Lara

Para aquellos en los que aún prevalece una visión "machista", el evangelio de este día tiene un mensaje muy importante.

Nuevamente encontramos un escenario donde el Maestro Jesús es cuestionado por fariseos ¿Puede uno repudiar a su mujer por un motivo cualquiera? La respuesta de Jesús es clara el Creador, desde el comienzo, los hizo varón y hembra, y que dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne. Una sola carne. ¿Parece poco este término? Significa la unión radical de ambos seres, hombre y mujer, no solo cuerpo, ni solo alma (para eso tendría que separarse el cuerpo del alma, cosa que hasta hoy es imposible.). Una sola carne. El "Yo" se entrega totalmente al "Tú" y viceversa. De esta unión resulta un solo ser y esa unión encuentra su plenitud en el Sacramento del Matrimonio.

Ni el hombre es más, ni tampoco la mujer, ambos son seres necesarios, ambos cumplen con una parte importante en la unión matrimonial. Ahora, retomando el evangelio, Jesús agrega a su respuesta  De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió no lo separe el hombre. Qué grandeza de esta unión en el Sacramento del Matrimonio que ningún hombre está facultado para des hacerla. 

La unión matrimonial de un hombre y una mujer tiene su fundamento en la unión perfecta de Dios Uno y Trino (Padre, Hijo y Espíritu Santo). El amor del uno por el otro debe ser lo que les lleve a unir ambas vidas en una sola. El amor verdadero, sublime, hace que el varón se entregue totalmente a la mujer para procurarle su bienestar y felicidad, y viceversa.

Oremos siempre para que Cristo bendiga la unión de los matrimonios y haga que el amor reine en los esposos, para que los frutos de esa unión (los hijos) disfruten los innumerables beneficios de la unión amorosa de sus padres.



martes, 14 de agosto de 2012

"Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno" Evangelio de hoy 15/08/2012

15 de Agosto: La Asunción de la Virgen María

Texto del Evangelio (Lc 1,39-56): En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!».

Y dijo María: «Proclama mi alma la grandeza del Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón. Derribó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada. Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como había anunciado a nuestros padres- en favor de Abraham y de su linaje por los siglos». María permaneció con ella unos tres meses, y se volvió a su casa.
 

Algo para reflexionar
Por: José Gilberto Ballinas Lara

Este día el Evangelio nos regala una de las más hermosas lecturas, y uno de los mas bellos misterios del Santo Rosario: María visita a su prima santa Isabel. La Palabra inicia con la persona de la Virgen María, dando a conocer cómo Ella, al saber que su prima estaba en cinta (esperaba un bebé) sale a su encuentro, va hasta donde Isabel vivía para ofrecerle su ayuda, siendo que María había recibido, poco antes, el anuncio del Ángel de que había sido elegida por Dios para traer al mundo a Cristo, el Salvador y, por medio del Espíritu Santo, había quedado desde ese momento en cinta. En el texto leído se nos esclarece que la casa de Isabel se encontraba en la región montañosa de Judá. En la Sagrada Escritura la "montaña" tiene también un sentido divino, subir a la montaña era subir al encuentro de Dios. Sin embargo, en esta ocasión, fue más bien que Dios fue al encuentro de Isabel, Cristo que moraba ya en el seno virginal de María llega hasta la casa del sacerdote Zacarías llenando de mayor alegría ese hogar, tanto que el bebé de seis meses de gestación -quien sería después el más grande de los profetas, Juan el Bautista- que moraba en el vientre de Isabel, saltó de gozo.

 El resultado de tan gran saludo fue que Isabel, dice san Lucas, se llenó del Espíritu Santo y motivada por Él exclamó Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno. Si hermanos, literalmente el Espíritu de Dios nunca se equivoca, y por boca de santa Isabel nos da a conocer la condición de María como, la mujer Bendita, la que más gracias ha recibido de Dios, por los méritos de Cristo.

María es pues, la mujer elegida por Dios para traer la Salvación al mundo, tenía que ser pura, virgen, limpia de pecado como lo declara el Dogma de la Inmaculada Concepción de María. Aunado a esto, el hecho de haber traído a Cristo, de haberlo acompañado a lo largo de su vida en el seno de la Familia de Nazaret, de haberlo conducido por el buen camino hasta el momento en que Jesús inició su ministerio llevando a cabo la voluntad del Padre hasta la muerte y muerte de cruz, y al pié de la misma sigue María, acompañando a su hijo en el sufrimiento. Por si fuera poco, luego de la resurrección del Señor, María, está presente en el Pentecostés, así lo expone el libro de Los Hechos de los Apóstoles. 

El Evangelio continúa con el hermoso cántico de María, que es una hermosa proclamación de las grandes obras que Dios ha realizado sobre el género humano, destacando las grandezas que Dios hizo sobre Ella. Termina diciendo que María permaneció por tres meses junto a Isabel, es decir, hasta el día del alumbramiento. ¡Qué generosidad, que espíritu de servicio el de la Santísima Virgen! Mucho deberíamos aprender de ella, a salir de nosotros para socorrer al más necesitado.

La Iglesia de Cristo, la catolicidad cree y profesa lo que dice el dogma de la Asunción. Este se refiere a que la Madre de Dios, luego de su vida terrena fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial. Este hecho, nos engrandece y nos llena de júbilo, ya que María es el primer ser humano resucitado y llevado a los cielos, por los méritos de Cristo. Para nosotros el anhelo del cielo no es ya un imposible, ahora es una realidad gracias a Jesús el Señor, y María Santísima es el ejemplo claro de que los que escuchen la Palabra de Dios y la hagan vida, en el cumplimiento de la voluntad del Padre, recibirán la vida eterna.

Roguemos al Señor que, por intercesión de María Santísima, nos conceda poder escuchar atentamente su palabra, y nos de la fortaleza de llevarla acabo en nuestra vida para poder gozar después de la gloria eterna.

El rol de la familia en el desarrollo del adolescente


El rol de la familia en el desarrollo del adolescente

Por: José Gilberto Ballinas Lara
Maestrante en Psicologìa del Adolescente

En el proceso de desarrollo de la persona, se encuentra una etapa que es crucial, la adolescencia. El ámbito social del desarrollo del adolescente tiene como punto de partida la familia, en ella se dan dos factores al mismo tiempo: la búsqueda de una independencia por parte de los adolescentes y la necesidad de preservar una dependencia de los adolescentes hacia los padres por parte de estos últimos.

La familia es la base de la dimensión social-comunitaria del adolescente y su proceso de desarrollo hacia la madurez. Es bien sabido que son los padres los que, desde un inicio (incluso desde la gestación), tienen a cargo el cuidado y la guía de la persona durante su infancia. El pequeño(a) está adherido por completo a las figuras paterna y materna.

Sin embargo, al llegar la adolescencia la persona empieza una nueva etapa plagada de multiplicidad de cambios biológicos, psíquicos entre otros. El adolescente que hasta poco tiempo antes era dependiente de la familia y particularmente de los padres, ahora comienza a descubrir que es capaz de pensar y buscar sus propias soluciones a los problemas que le aquejan. Esto hace que la mayoría de veces trate de romper los lazos que le unen estrechamente a la familia buscando una autonomía y entre los más importantes está la dependencia hacia la misma.

Existe quienes proponen que ante esta disyuntiva se debe tomar una posición conciliadora, es decir, donde no exista una ruptura entre la dependencia y la autonomía “Frente al mito del conflicto intergeneracional, la literatura científica confirma las buenas relaciones actuales entre los adolescentes y sus padres. Se ha comprobado que el estilo educativo democrático de los padres, donde hay un equilibrio entre control y autonomía, muestra su eficacia en el desarrollo óptimo del adolescente y en la menor probabilidad de comportamientos problemáticos.” (MONTAÑÉS, Martha. Influencia del contexto familiar en las conductas adolescentes) Esto expresa la conexión que pude existir entre la autonomía del adolescente y la dependencia hacia sus padres si las condiciones formativas y educativas de estos últimos se inclinan hacia la participación activa de las dos partes (padre e hijo) en un ambiente de tolerancia, respeto y diálogo.

Gran importancia tiene el elemento de la autoestima, por él, el adolescente aprende a respetarse a sí mismo y a los demás como otros “yo”. Ahí se reconocen cualidades pero también defectos, se asume a la persona como un ser capaz de logros pero que, a su vez, no deja de ser imperfecta.

Por otro lado, es prudente favorecer el sentido de identidad, que hace que el adolescente se descubra como único e irrepetible pero como un individuo que necesita del contexto familiar para continuar su desarrollo. Importantes son también el desarrollo fisiológico, los valores como el respeto y la tolerancia, así como el buen manejo de las emociones, todos y cada uno de estos elementos hará más factible el desarrollo personal y evitarán en mayor medida conflictos entre padres e hijos y por ende la ruptura entre autodeterminación y dependencia.

Como he expuesto, la familia juega un papel crucial en la formación y desarrollo del adolescente. No puede entenderse que dicho proceso tenga buenos resultados sin la dimensión familiar. Aún así no es tarea fácil lograr conciliar ambas realidades familiares dependencia y autodeterminación. Pero el mérito está en el esfuerzo constante que los padres hagan por establecer las condiciones necesarias para que esto ocurra ya que la familia no puede ni debe ser excluida del proceso de desarrollo de las personas, ya que es y será siempre espacio privilegiado que favorece Dicho desarrollo.

"quien se haga pequeño como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos"

Martes XIX del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 18,1-5.10.12-14): En una ocasión, los discípulos preguntaron a Jesús: «¿Quién es, pues, el mayor en el Reino de los Cielos?». Él llamó a un niño, le puso en medio de ellos y dijo: «Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos. Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos. Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe. Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos. ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le descarría una de ellas, ¿no dejará en los montes las noventa y nueve, para ir en busca de la descarriada? Y si llega a encontrarla, os digo de verdad que tiene más alegría por ella que por las noventa y nueve no descarriadas. De la misma manera, no es voluntad de vuestro Padre celestial que se pierda uno solo de estos pequeños».

Algo para la reflexión
Por: José Gilberto Ballinas Lara

Una disculpa por no haber publicado, los últimos cuatro días, mi reflexión. Causas de fuerza Mayor.

Los versos de hoy del Evangelio, nos pone de manifiesto la característica más importante para quienes aspiran ser los más grandes a los ojos de Dios quien se haga pequeño como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos Ser pequeño, para Jesús, es el criterio máximo para alcanzar la grandeza en el Reino de los Cielos. No es cuestión de estatura, ni de edad, más bien de actitud, poder llamar a Dios como "Padre", como la figura paterna indispensable en el proceso de desarrollo y de la vida de todo niño (a). 

Por otro lado, somos testigos de los constantes esfuerzos que el ser humano hace por alcanzar la categoría de Dios. Basta contemplar los grandes transfondos que tienen el gran desarrollo de las ciencias particulares y la tecnología, que no es más que un querer demostrar que se es capaz de hacer réplicas de los fenómenos cósmicos y manipularlos a nuestro antojo. Este afán del hombre por ser Dios carece del elemento fundante, Dios mismo. El ser humano se olvida de su condición de creatura y cree que algún día logrará ser Divino.

Retomando los versos de la Palabra de Dios de hoy, tenemos que Jesús en su categoría de Dios "encarnado" deja claro que solo en el reconocimiento del ser "creatura" de Dios y de la filiación con Él es posible alcanzar la divinidad, por supuesto, por los méritos de Cristo.

Pidamos a Dios que nos ayude a vernos como los niños que Él quiere, sin orgullo ni soberbia, capaces de poder llamar Papá a Dios.

jueves, 9 de agosto de 2012

"Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo" Evangelio de hoy Jueves 09/08/2012


Jueves XVIII del tiempo ordinario


Texto del Evangelio (Mt 16,13-23): En aquellos días, llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?». Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas». Díceles Él: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?». Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo». Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos». Entonces mandó a sus discípulos que no dijesen a nadie que Él era el Cristo.

Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que Él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, y ser matado y resucitar al tercer día. Tomándole aparte Pedro, se puso a reprenderle diciendo: «¡Lejos de ti, Señor! ¡De ningún modo te sucederá eso!». Pero Él, volviéndose, dijo a Pedro: «¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Escándalo eres para mí, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres!».

Algo para la reflexión

Por: José Gilberto Ballinas Lara

Una vez más encontramos al Señor con sus discípulos revelándose así mismo. Para ello se vale de un par de preguntas: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?»«Y vosotros ¿quién decís que soy yo?» Ambas preguntas marca una distinción entre los discípulos y las demás personas. La respuesta a la primera pregunta fue muy limitada y no fue la respuesta exacta «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas», en parte porque la respuesta venía de personas un tanto ajenas al Maestro, que no habían recibido la gracia de ser elegidos por Cristo para seguirle y conocerle. Pero al preguntar el Señor a sus discípulos ¿quién era Él para ellos? es sorprendente cómo el apóstol san Pedro, recibiendo la luz de Dios, da con la respuesta correcta «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo» Por supuesto que Pedro "dio al clavo" como decimos algunos, lo cual le valió para recibir el título de guía y Pastor de la Iglesia de Cristo y las potestades espirituales A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos» 

El Señor quiere destacar que, para todo discípulo suyo, es una obligación y necesidad creer que Jesús, a quien sigue, es su Señor y Salvador, que Él es el Cristo, Hijo de Dios vivo, y esa fe debe estar sustentada por las acciones y la vida misma. A diferencia de los demás que no conocen al Señor y por lo tanto al referirse a Dios lo hacen pensando solamente en las realidades materiales y lo definen como: Un Dios que hace lo que se le pide, que salva cuando uno lo necesita, permisivista, etc. 

Por otro lado, es importante tener en cuenta la figura del Papa en la Iglesia de Cristo. El primero fue san Pedro, actualmente Benedicto XVI. Una de las labores del "vicario de Cristo en la tierra" es apacentar el rebaño del Señor y guiarlo hacia Él, y hacer que Cristo sea reconocido y amado por sus ovejas. A semejanza de san Pedro, es el Papa quien, con ayuda de la luz del Espíritu Santo, nos da a conocer quién es realmente Jesús y cómo podemos reconocerlo en el mundo contemporáneo, tan lleno de relativismos e ideas reduccionistas.

Pidamos a Dios que nos ayude a caminar por su sendero para que todos los que somos discípulos suyos, lo conozcamos mejor y lo podamos dar a conocer a los demás como lo que es, el único Dios y Salvador. Además, pidamos para que bendiga al Papa Benedicto XVI, le de salud y fuerza para seguir guiándonos hacia  Cristo.


martes, 7 de agosto de 2012

«¡Animo!, que soy yo; no temáis» Evangelio de hoy 07/08/2012

Martes XVIII del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 14,22-36): En aquellos días, cuando la gente hubo comido, Jesús obligó a los discípulos a subir a la barca y a ir por delante de Él a la otra orilla, mientras Él despedía a la gente. Después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar; al atardecer estaba solo allí.

La barca se hallaba ya distante de la tierra muchos estadios, zarandeada por las olas, pues el viento era contrario. Y a la cuarta vigilia de la noche vino Él hacia ellos, caminando sobre el mar. Los discípulos, viéndole caminar sobre el mar, se turbaron y decían: «Es un fantasma», y de miedo se pusieron a gritar. Pero al instante les habló Jesús diciendo: «¡Animo!, que soy yo; no temáis». Pedro le respondió: «Señor, si eres tú, mándame ir donde tú sobre las aguas». «¡Ven!», le dijo. Bajó Pedro de la barca y se puso a caminar sobre las aguas, yendo hacia Jesús. Pero, viendo la violencia del viento, le entró miedo y, como comenzara a hundirse, gritó: «¡Señor, sálvame!». Al punto Jesús, tendiendo la mano, le agarró y le dice: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?». Subieron a la barca y amainó el viento. Y los que estaban en la barca se postraron ante él diciendo: «Verdaderamente eres Hijo de Dios».

Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret. Los hombres de aquel lugar, apenas le reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y le presentaron todos los enfermos. Le pedían que tocaran siquiera la orla de su manto; y cuantos la tocaron quedaron salvados.

Algo para la reflexión
Por: José Gilberto Ballinas Lara

Hermosas han sido la narraciones de san Mateo en torno a Jesús. Ayer mismo encontrábamos que se había manifestado a Pedro, Santiago y Juan, con el esplendor de su gloria, como anticipando el gran suceso de su Resurrección. Esta vez, lo hace extenso e incluye a sus discípulos.

Primero, Jesús habiendo dado de comer a las gentes, obligó a sus discípulos , dice la Palabra, a subir a la barca y adentrarse al mar, un mar tempestuoso, lleno de sorpresas pero que, una vez cruzado, llevaría a la otra orilla. La Palabra del Señor tiene la característica de ser obligatoria, tajante, directa, como hoy nos lo hace ver san Mateo. La Palabra exige radical obediencia a Dios, aceptar su voluntad, tal como hicieron los discípulos de Cristo al subir a la barca, hacerse a la mar e ir delante de Él hacia la otra orilla. La confianza de los discípulos en su Maestro fue esencial para enfrentar las dificultades que vendrían en el transcurso del camino hacia la otra orilla.

Jesús, una vez habiendo subido a la montaña y habíendose encontrado con su Padre del Cielo, va al encuentro de sus discípulos. Ellos estaban enfrentando ya las difucultades, el viento los arrastraba de regreso al punto donde partieron y ellos contra corriente hacían esfuerzos por avanzar a la otra orilla. Por supuesto que no podían solos, seguramente más de uno pensó que ese sería el final de ellos y que no podrían cumplir con la misión. En ese momento se aparece Jesús, caminando sobre las aguas. ¡Cuál habrá sido el desconcierto de ellos! que, ante tales circunstancias, no le reconocieron, por el contrario pensaron que era un fantasma, como si la batalla contra la tempestad no fuera ya suficiente. Sin embargo, Jesús les dice «¡Animo!, que soy yo; no temáis» La confianza en el Maestro les había llevado a iniciar esa travesía y ahora el mismo Maestro Jesús llegaba ante ellos para reconfortarlos en su lucha y devolverles el ánimo. El protagonismo del apóstol san Pedro deja entrever la necesidad que ellos tenían de estar con Jesús para sentirse seguros «Señor, si eres tú, mándame ir donde tú sobre las aguas» . -Además, estas palabras de Pedro ponen de manifiesto que para que haya confianza en Dios debe haber fe y la fe viene como resultado de la obediencia a Dios y de su Palabra.- La respuesta de Jesús fue inmediata, «¡Ven!» el apóstol Pedro comenzó a caminar sobre las aguas pero, al ver la tempestad, dudó y comenzó a undirse. ¿A cuántos no nos ha pasado que ante la adversidad dudamos y comenzamos a perder el suelo y la seguridad que, en un principio, teníamos en Dios? Jesús reprende fuertemente a Pedro por dudar de Él «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?» Por supuesto, el Señor va al rescate de Pedro llevándolo a la barca y poniéndolo a salvo. Y los que estaban en la barca se postraron ante él diciendo: «Verdaderamente eres Hijo de Dios».

La duda de Pedro ayudó a devolver la confianza en el Maestro de todos los demás.  Y el texto de hoy termina diciendo que llegaron a la otra orilla, a tierra de Genersaret, donde al ver al Señor corrieron a presentarle los enfermos y muchos quedaron salvos.

Es tarea de nosotros profundizar en nuestra vida de cristianos. ¿Somos fieles y obedientes a la Palabra de Dios? ¿Confiamos en el Señor Jesús, aún en la adversidad? Pidamos a Cristo que nos conceda poder aumentar nuestra fe en Él y en su Palabra para poder salir adelante en la misión que nos ha encomendado.


viernes, 3 de agosto de 2012

" Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe" Evangelio de hoy 03/08/2012

Viernes XVII del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 13,54-58): En aquel tiempo, Jesús viniendo a su patria, les enseñaba en su sinagoga, de tal manera que decían maravillados: «¿De dónde le viene a éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? Y sus hermanas, ¿no están todas entre nosotros? Entonces, ¿de dónde le viene todo esto?». Y se escandalizaban a causa de Él. Mas Jesús les dijo: «Un profeta sólo en su patria y en su casa carece de prestigio». Y no hizo allí muchos milagros, a causa de su falta de fe.

Algo para la reflexión
Por: José Gilberto Ballinas Lara.
 
Cristo en pleno ministerio de evangelización se encuentra de paso con su realidad particular. Regresó a su patria y fue fuertemente cuestionado por sus compatriotas ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas?, tal como nos narra hoy el evangelista san Mateo

Ellos no pudieron ver a Cristo el Hijo de Dios, vieron a Jesús el hijo de José el carpintero, porque desde el primero momento el antecedente de haber visto y convivido en lo cotidiano y común con Jesús, María y José colocó en ellos como un vendaje en sus ojos. Esto hizo que Jesús no realizara prodigios como en otros lugares, la fe de sus compatriotas era nula.

¿Cuántos de nosotros nos damos a la tarea de juzgar a nuestros hermanos cuando están realizando algún servicio en la Iglesia, por el simple hecho de conocerlos en su vida familiar, sin tomar en cuenta que lo valioso es el mensaje que Cristo quiere transmitirnos por medio del hermano(a)? ¿Nos está permitido juzgar, sabiendo que, como humanos tendemos a cometer errores en nuestros juicios y que el único facultado para juzgar a los demás es Cristo?

Por otro lado, Cristo está presente en nuestras vidas. En lo cotidiano, en lo común se hace presente para comunicarnos su voluntad. ¿Estamos nosotros listos y preparados con la fe firme en Él para descubrirlo? o ¿A semejanza de los compatriotas de Jesús somos incapaces de reconocerlo por faltarnos la fe y la capacidad de contemplarlo aún en las dificultades?

miércoles, 1 de agosto de 2012

"Recogen en cestos los buenos y tiran los malos" Evangelio de hoy 02/08/2012


Jueves XVII del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 13,47-53): En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: «También es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases; y cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran los malos. Así sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de entre los justos y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Habéis entendido todo esto?» Dícenle: «Sí». Y Él les dijo: «Así, todo escriba que se ha hecho discípulo del Reino de los Cielos es semejante al dueño de una casa que saca de sus arcas lo nuevo y lo viejo». Y sucedió que, cuando acabó Jesús estas parábolas, partió de allí.

Algo para reflexionar
Por. José Gilberto Ballinas Lara

El gran evangelista san Mateo nos continúa brindando las grandes e inacabables enseñanzas que obtuvo de su gran Maestro, Jesús. 

El Señor, continúa aclarando el sentido que tiene el "Reino de los Cielos" que Él vino a instaurar: También es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases; y cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran los malos. La explicación es clara y precisa, los peces buenos (aquellas personas que se esfuerzan en hacer la voluntad de Dios) son separados de los peces malos (los que se jactan de su estado de pecado), estos últimos tienen un destino fatal, son tirados como algo inservible, sin sentido alguno, por no servir para lo que fueron creados.

Algo importante al respecto es el tema de la libertad que Dios da al hombre, libertad que muchos empleamos para elegir entre lo bueno y lo malo, aunque, para una persona en sus cinco sentidos y con la suficiente lucidez sabe que no puede existir tal elección, ya que únicamente se puede optar por lo bueno, es absurdo elegir entre lo malo y lo bueno. Sin embargo, la "concupiscencia" de la que habló alguna vez san Agustín de Hipona es la inclinación hacia lo que nos daña espiritualmente y muchas veces no nos damos cuenta. 

Aún así, es un esfuerzo de los verdaderos cristianos el ir  cambiando ciertas conductas que son propias de nuestra naturaleza por otras racionalmente aceptables y evangelicamente propuestas. Día a día, mientras Dios nos conceda unos instantes de vida, debemos esforzarnos en superarnos como personas, como si cada día fuera el último de nuestras vidas.