martes, 14 de agosto de 2012

El rol de la familia en el desarrollo del adolescente


El rol de la familia en el desarrollo del adolescente

Por: José Gilberto Ballinas Lara
Maestrante en Psicologìa del Adolescente

En el proceso de desarrollo de la persona, se encuentra una etapa que es crucial, la adolescencia. El ámbito social del desarrollo del adolescente tiene como punto de partida la familia, en ella se dan dos factores al mismo tiempo: la búsqueda de una independencia por parte de los adolescentes y la necesidad de preservar una dependencia de los adolescentes hacia los padres por parte de estos últimos.

La familia es la base de la dimensión social-comunitaria del adolescente y su proceso de desarrollo hacia la madurez. Es bien sabido que son los padres los que, desde un inicio (incluso desde la gestación), tienen a cargo el cuidado y la guía de la persona durante su infancia. El pequeño(a) está adherido por completo a las figuras paterna y materna.

Sin embargo, al llegar la adolescencia la persona empieza una nueva etapa plagada de multiplicidad de cambios biológicos, psíquicos entre otros. El adolescente que hasta poco tiempo antes era dependiente de la familia y particularmente de los padres, ahora comienza a descubrir que es capaz de pensar y buscar sus propias soluciones a los problemas que le aquejan. Esto hace que la mayoría de veces trate de romper los lazos que le unen estrechamente a la familia buscando una autonomía y entre los más importantes está la dependencia hacia la misma.

Existe quienes proponen que ante esta disyuntiva se debe tomar una posición conciliadora, es decir, donde no exista una ruptura entre la dependencia y la autonomía “Frente al mito del conflicto intergeneracional, la literatura científica confirma las buenas relaciones actuales entre los adolescentes y sus padres. Se ha comprobado que el estilo educativo democrático de los padres, donde hay un equilibrio entre control y autonomía, muestra su eficacia en el desarrollo óptimo del adolescente y en la menor probabilidad de comportamientos problemáticos.” (MONTAÑÉS, Martha. Influencia del contexto familiar en las conductas adolescentes) Esto expresa la conexión que pude existir entre la autonomía del adolescente y la dependencia hacia sus padres si las condiciones formativas y educativas de estos últimos se inclinan hacia la participación activa de las dos partes (padre e hijo) en un ambiente de tolerancia, respeto y diálogo.

Gran importancia tiene el elemento de la autoestima, por él, el adolescente aprende a respetarse a sí mismo y a los demás como otros “yo”. Ahí se reconocen cualidades pero también defectos, se asume a la persona como un ser capaz de logros pero que, a su vez, no deja de ser imperfecta.

Por otro lado, es prudente favorecer el sentido de identidad, que hace que el adolescente se descubra como único e irrepetible pero como un individuo que necesita del contexto familiar para continuar su desarrollo. Importantes son también el desarrollo fisiológico, los valores como el respeto y la tolerancia, así como el buen manejo de las emociones, todos y cada uno de estos elementos hará más factible el desarrollo personal y evitarán en mayor medida conflictos entre padres e hijos y por ende la ruptura entre autodeterminación y dependencia.

Como he expuesto, la familia juega un papel crucial en la formación y desarrollo del adolescente. No puede entenderse que dicho proceso tenga buenos resultados sin la dimensión familiar. Aún así no es tarea fácil lograr conciliar ambas realidades familiares dependencia y autodeterminación. Pero el mérito está en el esfuerzo constante que los padres hagan por establecer las condiciones necesarias para que esto ocurra ya que la familia no puede ni debe ser excluida del proceso de desarrollo de las personas, ya que es y será siempre espacio privilegiado que favorece Dicho desarrollo.

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