martes, 10 de abril de 2018

"Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.»" Evangelio de hoy.

#ViveFeliz

Jn 3,5a.7b-15: En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo:

- «Te lo aseguro, tenéis que nacer de
nuevo; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu.

Nicodemo le preguntó:

- ¿Cómo puede suceder eso?

Le contestó Jesús:

- «Y tú, el maestro de Israel, ¿no lo entiendes? Te lo aseguro, de lo que sabemos hablamos; de lo que hemos visto damos testimonio, y no aceptáis nuestro testimonio. Si no creéis cuando os hablo de la tierra, ¿cómo creeréis cuando os hable del cielo? Porque nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.

Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.»"

¡Palabra del Señor!

REFLEXIÓN PARA LA VIDA
Por: Mtro. Gilberto Ballinas.

Continuamos celebrando las fiestas de Pascua, de Cristo; ¿Hay mayor motivo que éste para vivir alegres? Como creyente, considero que no.

Los versos del evangelio de este día, como parte de aquel encuentro del Maestro Jesús con Nicodemo (Aquel fariseo, educado en la teología judaica y sabio judio), éste último, quizás el único que, progresivamente, descubrió en Jesús al mesías esperado.

Nicodemo se acercó al diálogo con espíritu de disposición y apertura. Aunque era maestro de Israel, quería aprender de Jesús, a diferencia de los demás  de su clase. Esta ocasión Jesús le explica, entre otras cosas, que sólo él conocía los misterios del Reino de los cielos, ya que él era el enviado del Padre, el Hijo de Dios. Esto era lo que quería hacer entender a Nicodemo para que éste último creyera en él. En este afán, Cristo le pone el siguiente ejemplo: "Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.»"

En esta última expresión, Jesús, le anticipa su misterio Pascual (Pasión, muerte y resurrección) Sería elevado en la Cruz y, desde allí, sería testimonio del amor del Padre, salvación y fuente de fe para muchos. Esa elevación sería el preámbulo de su resurrección y glorificación, como Rey y Señor de todo lo creado.

En nuestro contexto actual, el Señor Jesús, vivo y glorioso, sigue llamándonos a la conversión. Desde su trono, en el cielo continúa derramando su Espíritu Santo a todo aquél que se lo pide. Sigue conversando con nosotros, cada vez que nos acercamos a su palabra revelada en la Sagrada Escritura, y su resurrección, es testimoniada por todos aquellos que, habiéndolo conocido, lo predican.

Al igual que Nicodemo, Con humildad, nos acerquemos a Jesús y aceptémosle como nuestro Señor y Salvador.

ELEVO UNA SÚPLICA, A CRISTO, POR TI.

Jesús misericordioso, que nos buscas constantemente para liberarnos del pecado y de la muerte; te suplico por la persona que me está leyendo, ahora mismo, para que doblegue su orgullo y acepte tu mensaje salvífico; de tal modo que pueda experimentar, como yo, la alegría que sólo tú y tu santa resurrección nos puede dar. Amén.

domingo, 8 de abril de 2018

¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto. Evangelio de hoy.


#ViveFeliz

Jn 20,19-31: "Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa con las puertas cerradas, por miedo a los judíos.

Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:

-Paz a vosotros.

Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:

-Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.

Y dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:

-Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los retengáis les quedan retenidos.

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:

-Hemos visto al Señor.

Pero él les contestó:

-Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.

A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:

-Paz a vosotros.

Luego dijo a Tomás:

-Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.

Contestó Tomás:

-¡Señor mío y Dios mío!

Jesús le dijo:

-¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.

Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su Nombre."

¡Palabra del Señor!

REFLEXIÓN PARA LA VIDA
Por: Mtro. Gilberto Ballinas.

¡En verdad resucitó el Señor; aleluya!

Con la alegría que sólo la resurrección de Cristo puede proporcionar, los saludo este domingo II de Pascua, día del Señor.

Los cristianos celebramos la vida todo el tiempo; aunque, de modo especial, en este tiempo litúrgico Pascual.

El testimonial evangélico de san Juan, nos regala, este día, unos versos hermosos de uno de los reencuentros de Jesús, vivo y glorificado, con sus tristes y temerosos discípulos, a causa de la muerte de su maestro.

Dice Juan que al anochecer de aquel primer día de la semana, se presentó, el Maestro Jesús, en medio de sus discípulos. Las puertas del lugar estaban cerradas ¿Cómo entonces entró Jesús? ¿Con qué autoridad? Sólo él, Cristo glorificado, podía hacer tal proeza.  El saludo de paz era, también, otro signo suyo. Por si fuera poco, les mostró las heridas que le habían provocado el suplicio en la cruz. Esto bastó para que sus discípulos se llenaran de alegría. ¡Qué cambio tan brusco de estado de ánimo! ¿Cómo pudieron ellos pasar de la tristeza y el miedo, a la alegría y esperanza? Cómo dije en mi saludo inicial sólo la resurrección del Señor puede entregarnos la alegría plena. La aflicción por una situación límite - pérdida de la salud o la misma muerte - sólo puede ser vivida y superada con la esperanza, esa que emana del triunfo de Cristo sobre el pecado y la muerte. Así sucedió con aquellos discípulos.

Sin embargo, hubo uno de los doce apóstoles que no presenció ese encuentro con el Señor resucitado, Tomás. Cuando éste recibió la noticia del encuentro, se negó a creer. Por lo que días después se suscitó un nueva vista del Maestro a sus seguidores y, esta ocasión, Tomás presenció el encuentro y, al ver vivo al que habían matado en la cruz, creyó. Entonces el Señor le aclaró que siempre será mayor muestra de fe creer sin ver que habiendo visto.

A nosotros, el Señor Jesús, dueño de la vida y vencedor de la muerte y el pecado, al igual que a Tomás, nos exhorta a creer en él y en su resurrección, sin cuestionamiento alguno. Cristo vivo sale a nuestro encuentro, por medio de su palabra y las personas que la anuncian. Toca las puertas de nuestro ser para entrar y saludarnos con la paz, esa que tantos hemos perdido y nos provoca incertidumbre, y ausencia de amor y esperanza.

En un mundo donde -ya ni la evidencia de las cosas es muy tomada en cuenta para aceptar un supuesto- cada vez más, se arraiga la cultura de adoración a la muerte y sus distintos matices, en contraposición con la fe cristiana que, por sobre todo, pregona la vida eterna, por los méritos de Cristo.

Luces en medio de la oscuridad. Eso debemos  ser, los creyentes cristianos, para la humanidad. Esperanza donde ya no hay vida. En el contexto de este domingo II de Pascua, fiesta de la Divina Misericordia, nos acojamos al amor misericordioso de Jesús.

ELEVO UNA SÚPLICA, A CRISTO, POR TI:

Señor, mío, Jesucristo, que con tu gloriosa resurrección nos demuestras tu inmenso amor y misericordia; concede a quien ahora mismo me lee, que, ante las dificultades que esté pasando vuelva la mirada a tí y permita encontrarse contigo.  Así, contemplándote, su tristeza y temor se convierta en alegría. Amén.

viernes, 23 de marzo de 2018

"...aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que comprendáis y sepáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre.»" Evangelio de hoy.


#ViveFeliz

Jn 10,31-42: "En aquel tiempo, los judíos agarraron piedras para apedrear a Jesús.

Él les replicó: - «Os he hecho ver muchas obras buenas por encargo de mi Padre: ¿por cuál de ellas me apedreáis?»

Los judíos le contestaron: - «No te apedreamos por una obra buena, sino por una blasfemia: porque tú, siendo un hombre, te haces Dios.»

Jesús les replicó: - «¿No está escrito en vuestra ley: "Yo os digo: Sois dioses"? Si la Escritura llama dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y no puede fallar la Escritura), a quien el Padre consagró y envió al mundo, ¿decís vosotros que blasfema porque dice que es hijo de Dios? Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis, pero si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que comprendáis y sepáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre.»

Intentaron de nuevo detenerlo, pero se les escabulló de las manos. Se marchó de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde antes habla bautizado Juan, y se quedó allí. Muchos acudieron a él y decían: - «Juan no hizo ningún signo; pero todo lo que Juan dijo de éste era verdad.»

Y muchos creyeron en él allí."

¡ Palabra del Señor!

REFLEXIÓN PARA LA VIDA.
Por: Mtro. Gilberto Ballinas.

Por la misericordia de Dios hemos amanecido. Por que así lo ha querido, Él, podemos  contemplarnos vivos. Razón suficiente para dar gracias.

Hemos llegado al último viernes de este camino👣👣👣 cuaresmal. Preparados o no, el buen Dios, así lo ha dispuesto.

El testimonial evangélico de san Juan, que estamos contemplando; hoy nos muestra otro momento donde el Maestro Jesús se encuentra, nuevamente, con Judíos tradicionalistas. Dicho encuentro, se suscita en Jerusalén, mientras se realizaba la fiesta de la dedicación.

Este encuentro, como muchos otros, tiene la característica de presentar el mensaje esperanzador de Jesús, (El designio salvífico del Padre, enviando a su Hijo Jesús para entregar su vida, para la salvación de muchos), anunciado por su propia boca, y la cerrazón e indisposición de sus interlocutores judíos. La soberbia de éstos últimos, hacía se negaran a aceptar el anuncio de la Buena Noticia, ya que, aunque pensaban que con sus acciones rituales agradaban a Dios, no era así. Por su misma soberbia su corazón y su mente se cerraba a la gracia divina.

Ante esa negativa de acoger la palabra, Jesús les pide creer, al menos, en los "signos" -milagros que él hacía y que ningún otro hombre podría hacer-, mismos que lo acreditaban como el Hijo de Dios; ya que la lógica,
decía que sólo el mesías podría realizar prodigios y signos tan grandes. Pero, la respuesta de aquellos Judíos siguió siendo un ¡No!.

La incredulidad de muchos, en la actualidad, es semejante a la de los Judíos del tiempo de Cristo. La Palabra de Jesús sigue siendo "viva y eficaz" y se encuentra plasmada en la Sagrada Escritura y predicada por sus ministros y discípulos. A quienes la escuchamos, deberíamos saber que, las personas que nos la hacen llegar, son sólo medios humanos de los que se vale Dios para hablarnos. Por ello, merece ser acogida y adopción flexionada, para que pueda liberar nuestras mentes de la ceguera y penetrar nuestro corazón. De ese modo podremos descubrir cómo, Jesús, ha actuado en nuestra vida colmándonos, siempre de sus innumerables bendiciones.

Los días santos están en puerta. Las fiestas de la Pascua de Cristo están frente a nosotros. Dispongamos nuestro ser para vivir, estas celebraciones, con esperanza y ánimo alegre.

ELEVO UNA SÚPLICA, A CRISTO, POR TI:

Te doy gracias, Señor, Rey del universo, por acompañarnos durante estos, ya casi, 40 días de camino cuaresmal. Te ruego que toques el corazón de quien hoy me lee, para que acoja tu palabra salvadora, y pueda contemplar en su historia personal los prodigios que tú, por amor, has hecho y sigues haciendo a su favor. Amén.

jueves, 22 de marzo de 2018

"Quien guarde mi palabra no conocerá lo que es morir para siempre" Evangelio de hoy.


#ViveFeliz

 Jn 8,51-59: "En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: - «Os aseguro: quien guarda mi palabra no sabrá lo que es morir para siempre.»

Los judíos le dijeron: - «Ahora vemos claro que estás endemoniado; Abrahán murió, los profetas también, ¿y tú dices: "Quien guarde mi palabra no conocerá lo que es morir para siempre"? ¿Eres tú más que nuestro padre Abrahán, que murió? También los profetas murieron, ¿por quién te tienes?»

Jesús contestó: -«Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. El que me glorifica es mi Padre, de quien vosotros decís: "Es nuestro Dios", aunque no lo conocéis. Yo sí lo conozco, y si dijera: “no lo conozco" sería, como vosotros, un embustero; pero yo lo conozco y guardo su palabra. Abrahán, vuestro padre, saltaba de gozo pensando ver mi día; lo vio, y se llenó de alegría.»

Los judíos le dijeron: - «No tienes todavía cincuenta años, ¿y has visto a Abrahán?»

Jesús les dijo: - «Os aseguro que antes que naciera Abrahán, existo yo.»

Entonces cogieron piedras para tirárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo."

¡ Palabra del Señor!

REFLEXIÓN PARA LA VIDA
Por: Mtro. Gilberto Ballinas.

En los versos del evangelio de hoy, san Juan, nos presenta una nueva escena entre Jesús y algunos judíos (seguramente habían fariseos y escribas). Como es costumbre, el Señor, en su afán por pregonar la Buena Noticia de la salvación, por mediación suya, argumentando a favor de su realidad divina, como Hijo de Dios, el prometido por el Padre; nuevamente es rechazado y repudiado por sus ciegos interlocutores.

Una vez más, la soberbia de éstos últimos, no les permitía contemplar que en Jesús se cumplía, perfectamente, la palabra de Dios, dicha por los profetas de la antigüedad.

La figura de Abrahán -Como padre en la fe para los judíos- era sumamente respetada por la religión judía. Pobre de aquél que se atreviera a decir algo diferente a su arraigada tradición. Por ello los incansables interrogatorios a Jesús "¿Eres tú más que nuestro padre Abrahán, que murió? También los profetas murieron, ¿por quién te tienes?»" Por más esfuerzos que Cristo hacía por abrirles la mente y los ojos "«Os aseguro que antes que naciera Abrahán, existo yo.»", no lo logró. Su cerrazón no les permitía ver más allá de las apariencias.

Así como sucedió con los insensatos judíos de aquéllos tiempos, hoy sucede con muchos que al escuchar la palabra del Señor, contenida especialmente en los escritos evangélicos, por la soberbia que (como he dicho en reflexiones pasadas) traen su vanagloria y aparente autosuficiencia, cierran su mente y no dan entrada al mensaje salvífico de Cristo. Expresiones como "En nuestro mundo actual ¿A quién le interesa oír de ese dios cristiano?" "Cómo molesta que la gente te insista en hablarte del evangelio. ¡Así, como vivo, soy feliz!", y otras más, lamentablemente, tan comunes.

A nosotros que decimos creer en Cristo y le "seguimos", ante este panorama, deberíamos preguntarnos ¿He sido capaz de defender la fe cristiana que he recibido de Dios? ¿Estoy perseverando en el camino del Señor? ¿He sido capaz de guardar, como hoy pide Jesús, su Palabra y me esfuerzo por hacerla parte esencial de mi propia vida?

Para nosotros, los cristianos católicos, faltan escasos tres días para concluir los 40 días  (de la cuaresma, iniciado el miércoles de la ceniza) de preparación personal, para la celebración de la Pascua de Cristo. En este contexto deberíamos preguntarnos también ¿Continuamos aún en el camino del Señor, o nos hemos desviado? 👣👣👣

ELEVO UNA SÚPLICA, A CRISTO, POR TI.

Señor nuestro, Jesucristo, que has querido acompañarnos en el camino de la vida; imploro tu ayuda para quien, hoy, lee estas líneas y desea hacer un alto en su vida: Orienta su mente y corazón a tu palabra salvadora para que, con esperanza, la reciba, con toda su riqueza. Amén.

miércoles, 21 de marzo de 2018

"Si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres" Evangelio de hoy

#ViveFeliz

Jn 8,31-42: "En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos que habían creído en él: - «Si os mantenéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.»

Le replicaron: - «Somos linaje de Abrahán y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: "Seréis libres"?»

Jesús les contestó: - «Os aseguro que quien comete pecado es esclavo. El esclavo no se queda en la casa para siempre, el hijo se queda para siempre. Y si el Hijo os hace libres, seréis realmente libres. Ya sé que sois linaje de Abrahán; sin embargo, tratáis de matarme, porque no dais cabida a mis palabras. Yo hablo de lo que he visto junto a mi Padre, pero vosotros hacéis lo que le habéis oído a vuestro padre.»

Ellos replicaron: - «Nuestro padre es Abrahán.»

Jesús les dijo: - «Si fuerais hijos de Abrahán, haríais lo que hizo Abrahán. Sin embargo, tratáis de matarme a mi, que os he hablado de la verdad que le escuché a Dios, y eso no lo hizo Abrahán. Vosotros hacéis lo que hace vuestro padre.»

Le replicaron: - «Nosotros no somos hijos de prostitutas; tenemos un solo padre: Dios.»

Jesús les contestó: -«Si Dios fuera vuestro padre, me amaríais, porque yo salí de Dios, y aquí estoy. Pues no he venido por mi cuenta, sino que él me envió.»"

¡ Palabra del Señor!

REFLEXIÓN PARA LA VIDA
Por: Mtro. Gilberto Ballinas.

Estamos en la "antesala" de la celebración de la Pascua de Cristo. Su pasión, muerte, y Resurrección, nos dan la fe que, como cristianos, profesamos.

La liturgia de hoy, sigue reflexionando el evangelio de Jesús, bajo el testimonial de san Juan.

De nuevo está el Maestro Jesús, ante una muchedumbre. Esta vez, dirigiendose a los judíos que habían creído en él, los exhorta a mantenerse firmes en la palabra que Jesús les enseñaba, explicándoles que, solo así, podrían ser auténticos discípulos suyos; conocerían la verdad divina y, ella, los haría libres.

Por las respuestas podemos constatar que, aquellos judíos, no entendieron el mensaje de Jesús, en parte porque ellos presumían de conocer las leyes de Moisés y los escritos proféticos. Ésto los hacia verse privilegiados, al punto de vanagloriarse de ello. Fue, precisamente, de esa soberbia que Cristo quizo rescatarlos. Explicándoles que él era el mesías, el enviado del Padre, el Hijo muy amado del Padre, que los rescataría del pecado y la muerte, para darles la verdadera libertad. Aunque las palabras y las grandes obras que él hacia daban testimonio de esa verdad, ellos no quisieron  aceptar la revelación que Jesús les concedía.

Entre los cristianos habemos muchos que decimos "creer en el Señor Jesús" pero nuestras palabras y acciones dicen lo contrario. Creemos que nuestro status social, nuestra profesión, nos permite vivir feliz y con toda libertad. En esto estamos totalmente equivocados. La auténtica felicidad nos la brinda la sabiduría, esa que nos concede Dios Espíritu Santo. La verdadera libertad viene de Dios. Tener la sabiduría para conocer la verdad de las cosas nos hace libres de este mundo material y perecedero. Cristo es la verdad y sólo permaneciendo en él, en su palabra alcanzaremos a descubrir la verdad y comenzaremos a vivir plenamente.

Que estos últimos días de camino👣👣👣 cuaresmal, nos demos momentos para reflexionar sobre nuestra vida y hasta dónde nos hemos podido preparar para resucitar, con Cristo, a una vida renovada en la fe.

ELEVO UNA SÚPLICA, A CRISTO, POR TI:

Gracias, Señor, por la vida y la sabiduría que tu palabra me concede. Te suplico por quien me lee hoy, para que pueda, también, abrirse a tu palabra y descubrir la verdad que sólo viene de ti. Amén.

viernes, 16 de marzo de 2018

El malvado planea eliminar al justo porque sus palabras y acciones son incómodas. Evangelio de hoy.


#ViveFeliz

Jn 7,1-2.10.25-30: "En aquel tiempo, recorría Jesús la Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las tiendas. Después que sus parientes se marcharon a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas. Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron: - «¿No es éste el que intentan matar? Pues mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que éste es el Mesías? Pero éste sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene.»

Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó: - «A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz; a ése vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él, y él me ha enviado.»

Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora"

¡ Palabra del Señor!

REFLEXIÓN PARA LA VIDA.
Por: Mtro. Gilberto Ballinas.

En los versos del evangelio de hoy, san Juan, nos vuelve a presentar a Jesús en su arduo e incansable ministerio pastoral (del anuncio de la llegada del Reino de Dios y la Buena Noticia de la Salvación) en Galilea, ya que en Judea intentaban quitarle la vida, y aún no había llegado el momento de entregarla.

Aún así, una vez más, el Maestro es asediado por gente procedente de Jerusalén que lo reconoció. Dice el evangelista que, mientras enseñaba, les explicó nuevamente que aún cuando él había nacido y crecido entre ellos, había sido enviado por Dios, a quien ellos no habían conocido, sin embargo, Jesús, sí conocía. Con esto, vuelve a confirmar su mesianidad y, como era de esperarse, provocó molestia entre los oyentes, por que las palabras que Jesús decía los evidenciaba ante el pueblo como gente farsante e hipócrita, por lo que intentaron agarrarlo, pero sin lograrlo.

Cristo se hizo presente en ese tiempo. No tuvo miedo de anunciar su llegada como el Dios hecho hombre que tenía que venir, para salvar a muchos, del pecado y la muerte eterna. Hoy, Jesús, sigue estando presente también en la Sagrada Escritura, que es Palabra de Dios. Cristo sigue anunciando, a este mundo pecador, su deseo de salvarlo. Ahora lo hace por medio de personas que, por inspiración del Espíritu de Dios, comparten la riqueza de su palabra salvadora a los demás.  Sin embargo, como la palabra del Señor es "viva y eficaz. Más tajante que espada de dos filos", en los que se aferran a la maldad, provoca enojo e ira, y la rechazan, porque no quieren que su pecado sea descubierto y aborrecido.

Después de cuatro semanas caminando con Cristo, en esta cuaresma ¿Cuánto hemos avanzado? ¿Somos de los que hemos recibido la palabra de Jesús y la aceptamos para nuestra conversión al bien y nuestra propia salvación? ¿Seremos acaso de aquellos que se aferran a su maldad y cada que reciben el mensaje del Señor, se llenan de coraje porque no quieren reconocer su iniquidad y pecado, y hacen caso omiso de la Palabra?

ELEVO UNA SÚPLICA, A CRISTO, POR TI.

¡Oh Jesús! Que eres la única fuente de salvación y con tu palabra la manifiestas a todos. Haz que esta persona acepte, siempre, tu mensaje de salvación, para que no se condene, a sí misma, a la muerte eterna. Amén.

miércoles, 14 de marzo de 2018

"Quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no se le llamará a juicio, porque ha pasado ya de la muerte a la vida" Evangelio de hoy.


#ViveFeliz

 Jn 5,17-30: "En aquel tiempo, dijo Jesús
a los judíos: - «Mi Padre sigue actuando, y yo también actúo.»

Por eso los judíos tenían más ganas de matarlo: porque no sólo abolía el sábado, sino también llamaba a Dios Padre suyo, haciéndose igual a Dios. Jesús tomó la palabra y les dijo: - «Os lo aseguro: El Hijo no puede hacer por su cuenta nada que no vea hacer al Padre. Lo que hace éste, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace, y le mostrará obras mayores que ésta, para vuestro asombro. Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da vida a los que quiere. Porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo el juicio de todos, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo no honra al Padre que lo envió. Os lo aseguro: Quien escucha mi palabra y cree al que me envió posee la vida eterna y no se le llamará a juicio, porque ha pasado ya de la muerte a la vida. Os aseguro que llega la hora, y ya está aquí, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que hayan oído vivirán. Porque, igual que el Padre dispone de la vida, así ha dado también al Hijo el disponer de la vida. Y le ha dado potestad de juzgar, porque es el Hijo del hombre. No os sorprenda, porque viene la hora en que los que están en el sepulcro oirán su voz: los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio. Yo no puedo hacer nada por mí mismo; según le oigo, juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.»"

¡Palabra del Señor !

REFLEXIÓN PARA LA VIDA
Por: Mtro. Gilberto Ballinas.

Continuamos leyendo la palabra del Señor, bajo el testimonial de san Juan.

Dice el texto que, Jesús dirigió su mensaje a los judíos que le seguían (seguro entre ellos habían quienes sólo buscaban la oportunidad para acabar con él), explicándoles la unión plena que hay entre Dios Padre y él, su Hijo. Dicha unión se descubre en el actuar de Jesús, ya que, a diferencia de los profetas de la antigüedad, él contempla el actuar del Padre y hace lo mismo "Lo que hace éste, eso mismo hace también el Hijo, pues el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que él hace" al grado de poder, Jesús, devolver la vida a quien él quiera. Por si fuera poco el Señor específica que ha recibido, del Padre, el poder para juzgar al género humano "el Padre no juzga a nadie, sino que ha confiado al Hijo el juicio de todos, para que todos honren al Hijo como honran al Padre" Esto era suficiente para hacer que los judíos de la élite  (rabinos, escribas y fariseos), por causa de su soberbia no entendieran las palabras de Cristo y menos lo aceptaran como el enviado, el Hijo de Dios.

Entre nosotros también hay muchos que escuchan la palabra pero, debido, a su egoísmo y vanagloria, detestan se les diga que Dios pide hacer un cambio de vida, aceptar y hacer su voluntad que es amar a Dios y al prójimo; porque esto va en contra de sus propios intereses materiales y su mala vida (dejar el mal para hacer el bien).

Cristo vino a salvarnos, a darnos la única esperanza de vivir, pero vivir en plenitud si creemos en él y comenzamos a actuar conforme al bien que él nos pide. Aferrarnos a nuestra mala vida es colocarnos "la soga al cuello" y tirarnos al vacio. Quien se obstina por vivir y hacer el mal está muerto y solo resucitará para recibir lo que merece: "los que hayan hecho el bien saldrán a una resurrección de vida; los que hayan hecho el mal, a una resurrección de juicio"

ELEVO UNA SÚPLICA, A CRISTO, POR TI.

Señor Jesús, que has venido a este mundo para nuestra salvación, te suplico toques el corazón de este hermano (a) para que, por fin, se de cuenta de la mala vida que lleva y, con tu amor, pueda convertirse al bien y recibir la esperanza de vida eterna que solo tú puedes darle. Amén.

lunes, 12 de marzo de 2018

"El hombre creyó en la palabra de Jesús" Evangelio de hoy.

#ViveFeliz

Jn 4,43-54: "En aquel tiempo, salió Jesús de Samaria para Galilea. Jesús mismo había hecho esta afirmación: «Un profeta no es estimado en su propia patria.» Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta. Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verle, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose. Jesús le dijo:
- «Como no veáis signos y prodigios, no creéis.»
El funcionario insiste:
- «Señor, baja antes de que se muera mi niño.»
Jesús le contesta:
- «Anda, tu hijo está curado.»

El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo estaba curado. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron:

- «Hoy a la una lo dejó la fiebre.»

El padre cayó en la cuenta de que ésa era la hora cuando Jesús le había dicho: «Tu hijo está curado.» Y creyó él con toda su familia. Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea".

¡Palabra del Señor!

REFLEXIÓN PARA LA VIDA
Por: Mtro. Gilberto Ballinas.

Es la cuarta semana de camino cuaresmal. Ahora meditemos el testimonial evangélico de san Juan, que, entre sus particularidades, tiene el empleo de un lenguaje más profundo teológicamente y el uso de símbolos y signos para demostrar la mesianidad de Jesús.

Los versos que contemplamos hoy nos muestran al Maestro Jesús anunciando la Buena Noticia de la salvación, con hechos prodigiosos concretos  (signos dice Juan), con los que demostraba su condición divina. Esta vez, mientras estaba en su tierra "Galilea" salió a su encuentro un "funcionario real" que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. El funcionario le pidió, a Jesús, bajara a curar al muchacho, y fue tanta su insistencia que éste último accedió y, desde ese mismo lugar, sanó al joven diciendo "Anda, tu hijo está curado" Dice la escritura que el hombre creyó en la palabra de Jesús, se puso de camino a casa y encontró a su hijo curado. Este hecho fue tan importante para este hombre que le cambió la vida, ya que tanto él como su familia creyeron en Cristo. Y este fue el segundo signo de Jesús.

Cuántos habemos en el mundo que, mientras nuestra situación es placentera, sin mayores problemas, vivimos en un estado de confort y alejados de la voluntad de Dios. Pero, apenas llega una experiencia límite (enfermedad o muerte) volteamos, ahora sí, la mirada a Dios buscando nos resuelva el problema tal y como nosotros queremos(tiempo y forma), para (una vez recibido el favor divino) volver a la mala vida que teníamos.

El evangelio de hoy específica que el funcionario salió al encuentro del Señor (demuestra humildad ante Cristo) y su perseverancia (al insistirle que fuera a sanar a su hijo). Cristo accede pero no va, físicamente, sino con su gran poder decide sanarlo desde ahí. El hombre aceptó la solución de Jesús, creyó en su palabra y regresó a casa constatando la obra del Señor.

 Cuánto nos falta, a muchos, humillarnos ante Dios y suplicar su ayuda, pero aún más, aceptar su voluntad y creer en su palabra que convierte, sana y nos da vida en abundancia.

ELEVO UNA SÚPLICA, A CRISTO, POR TI.

Cristo Jesús, que con tu gran poder nos concedes sabiamente lo que más nos conviene, atiende las necesidades materiales, pero también espirituales, de quien me lee, para que pueda descubrir que tu amor nos da todo lo que necesitamos en el momento y del modo más preciso. Amén.

miércoles, 7 de marzo de 2018

"Quien cumpla y enseñe será grande." Evangelio de hoy

#ViveFeliz

Mt 5,17-19 "En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

- «No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.

Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley.

El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.

Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.»"

¡Palabra del Señor!

REFLEXIÓN PARA LA VIDA
Por: Mtro. Gilberto Ballinas.

En la reflexión de ayer, mencioné que el juicio de Dios (a diferencia del juicio humano) es perfecto e irrevocable. De igual modo la ley de Dios es perfecta, como perfecto es su creador. El evangelio de este día nos ayuda a aclarar este aspecto.

Estando con sus discípulos, en su labor de anunciar la Buena Nueva de la salvación, Jesús les dice: "- «No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud." Decía esto para esclarecer que los mandamientos y los escritos proféticos, inspirados por Dios, eran una preparación para cuando él llegara, ya que, todo (ley y profetas) hacían referencia a Cristo. En otras palabras, era Jesús mismo, su persona, la explicación única y definitiva de lo dicho por el Dios de Israel, en el antiguo testamento.

Jesús exhortó a sus seguidores a considerar la ley del Señor, vivirla y enseñarla a los demás.

A nosotros, que hemos encontrado al Señor y le seguimos en el caminar de nuestra vida, Cristo nos pide no menospreciar los mandatos de Dios, su Palabra contenida en la Sagrada Escritura. Por el contrario, debemos esforzarnos, cada vez  más, por vivirlos y enseñarlos correctamente al mundo, a este mundo que se sumerge cada vez más en un abismo de maldad y muerte.

ELEVO UNA SÚPLICA, A CRISTO, POR TI.

Divino Jesús, que eres el ejemplo perfecto del cumplimiento de los preceptos del Padre; concede, a quien me lee hoy, la luz de tu Santo Espíritu, para que pueda encontrarte en medio de su oscuridad, decida libremente y por amor seguirte, y acepte tu palabra que da vida y esperanza.

martes, 6 de marzo de 2018

"Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.»" Evangelio de hoy.


#ViveFeliz

Mt 18,21-35: "En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: -«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?» Jesús le contesta: - «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así.
El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: 'Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo, ' El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: 'Págame lo que me debes.' El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo: 'Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré' Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: '¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?'
Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.»"

¡Palabra del Señor!

REFLEXIÓN PARA LA VIDA.
Por: Mtro. Gilberto Ballinas.

Los versos del evangelio de san Mateo, hoy nos invitan a meditar sobre nuestro ser de cristianos.

Dice el texto que el apóstol Pedro, como todo discípulo que, ante una duda, acude a su maestro para que éste le instruya; se acercó a Jesús para hacerle una de las más importantes preguntas: "-«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?»" La respuesta del Maestro es contundente "- «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete."

Las expectativas de Jesús, en cuanto al perdón, superan en mucho la idea de Pedro sobre el mismo tema. De un siete, a setenta veces el mismo número. Más allá de la lógica matemática, lo que Cristo quizo exponer fue que el perdón  debe practicarse toda la vida, sin importar la persona, ni el tamaño de la falta recibida.

El mundo actual podría preguntar: ¿Por qué perdonar así? ¿Pero si mi ser de humano, mis sentimientos, me impulsan a reclamar o castigar al que
me ofendió o me las debe? Efectivamente, nuestra condición humana nos podría hacer actuar conforme al juicio humano: el que debe algo a alguien, debe pagar eso que debe, o recibir castigo por incumplimiento. Pero para el que es ya discípulo de Cristo debe superar ese nivel y asumir el juicio divino, el juicio de Dios, que, a diferencia del juicio de los hombres, es perfecto e irrevocable, puesto que proviene de Dios. El Señor nos perdona todo el tiempo. Para los cristianos que nos sentimos perdonados por Cristo, la paz y la felicidad que recibir ese perdón  trae, nos hace compartirlo con los demás. Nos permite perdonar al prójimo siempre.

Que en este camino cuaresmal,  luego de tres semanas de andar por el desierto de la conversión, podamos sentirnos amados y perdonados por el Señor, para poder amar y perdonar a nuestros prójimos, haciendo de eso, nuestro estilo de vida.

ELEVO UNA SÚPLICA, A CRISTO, POR TI:

Señor Jesús, que por tu gran amor nos perdonas nuestras constantes faltas. Ayuda a la persona que me lee, a superar su soberbia, dando paso al amor cristiano, para que se sienta perdonada por ti que eres bondad infinita, y pueda perdonarse así misma y a los demás. Amén.