jueves, 18 de diciembre de 2014

Ante la crisis en México volvamos la mirada a Cristo

José Gilberto Ballinas Lara
(Maestrante: Filósofo, comunicador y psicólogo)

La Iglesia Católica, reflexionando sobre los signos de los tiempos, ve con tristeza que la humanidad está perdiendo de vista la realidad de Dios. El hombre, creatura hecha a imagen y semejanza de su creador (Cfr. Sagrada Escritura: Génesis 1, 27), ha ido olvidándose de una de sus características esenciales, “ser humano”. La muerte y la barbarie encontrada a lo largo de la historia hasta nuestros días, manifiestan la pérdida de dicha esencia.

Nuestra nación es un claro ejemplo del escepticismo (válgase la expresión) en relación a Dios. Los hechos que vivimos en la actualidad- violencia en todos los aspectos de la vida, la cultura de la muerte, el desmesurado anhelo de poder, etc.-, particularmente la delincuencia que sigue superando los proyectos y estrategias del Estado por mantener un orden civil, nos habla de la incapacidad del ser humano para afrontar la problemática que generan en la vida los aspectos negativos antes mencionados.

El hecho concreto de la desaparición de los estudiantes normalistas de Iguala Guerrero, ha dado mucho que criticar a las actuales políticas jurídicas, económicas, sociales, y el limitado estado de derecho en nuestro país. Ante esto la Conferencia del Episcopado Mexicano ha expuesto su descontento con un “¡Basta ya! No queremos más sangre”, en el mensaje de los Obispos de México publicado el pasado 12 de noviembre del presente año.

En dicho mensaje titulado “¡Basta ya!” los Pastores de la Iglesia Católica en México dejan en claro que el Señor Jesucristo está presente en el mundo para edificar su Reino de justicia y paz “Jesucristo es nuestra paz. Él está presente en su Palabra, en la Eucaristía, en donde dos o más se reúnen en su nombre, en todo gesto de amor misericordioso y en el compromiso por construir la paz en la verdad y la justicia”


No nos sintamos solos. En estos momentos, donde la incertidumbre sobre la vida de los jóvenes desaparecidos pesa y marca una crisis que ha venido suscitándose en el pueblo mexicano, y frente al grito de millones que exclaman “¡Vivos se los llevaron. Vivos los queremos de vuelta!”, unamos nuestras voluntades y, más allá de generar más violencia que agudice la crisis social de nuestro querido país, adoptemos una actitud propositiva que contribuya a la resolución efectiva de nuestros males, confiando que Cristo, que ha vencido la muerte y al mal, nos acompaña siempre. Solo necesitamos volver la mirada a Él.

martes, 30 de septiembre de 2014

«NADIE QUE PONE LA MANO EN EL ARADO Y MIRA HACIA ATRÁS ES APTO PARA EL REINO DE DIOS» Evangelio de hoy

 Texto del Evangelio (Lc 9,57-62): “En aquel tiempo, mientras iban caminando, uno le dijo: «Te seguiré adondequiera que vayas». Jesús le dijo: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza». A otro dijo: «Sígueme». El respondió: «Déjame ir primero a enterrar a mi padre». Le respondió: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios». También otro le dijo: «Te seguiré, Señor; pero déjame antes despedirme de los de mi casa». Le dijo Jesús: «Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios».”

Algo para la reflexión

Por: José Gilberto B. L.

Buen día tengan amigas y amigos.

Una vez que Jesús había proclamado la Buena Noticia por muchos lugares, sabiendo que estaba cerca la hora de llevar a culmen su misterio pascual, decide ir a Jerusalén. Los versos del texto de hoy nos narran que el Maestro iba de camino a una aldea, acompañado de un numeroso grupo de personas, entre ellos los doce y sus discípulos. Lucas afirma que alguien le propone a Jesús seguirlo sin importar donde Él vaya. Otro es llamado por el mismo Maestro, sin embargo, pone un “pero” o “condición”. Uno más le dice que lo seguirá, poniéndole también condiciones.

Esto sucede, según narra el evangelista, previo a una nueva elección de Jesús, los que formarían parte de los setenta y dos discípulos suyos. ¿Qué nos hace pensar entonces los versos del evangelio de este día? En términos generales, Cristo hizo una última evaluación entre los que le seguían para dicha elección tan importante. Quería dejarles en claro cuáles eran las exigencias, de modo general, que debía saber y aceptar un discípulo suyo: Como vivir en la pobreza y la sencillez “el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza»”, el elegir libremente actuar según la voluntad de Dios y no según la voluntad propia o la de los demás “«Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios».” y finalmente la opción tomada (discipulado) debe transformar a la persona en todos los sentidos “«Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios».”

Con esta última explicación, Jesús quería evitar perder tiempo valioso formando a gente insegura, indispuesta, apática, que no esté lista para sacrificar su proyecto de vida por el proyecto que Dios le ofrece.

En la actualidad, nuestra Iglesia se encuentra “plagada” (y disculpen la expresión) de pseudo-cristianos que, no hemos hecho la opción por el seguimiento real de Cristo. Gente que titubea y por momentos se adapta a los criterios humanos y en otras a los criterios de Dios. El Señor no quiere perder el tiempo con personas así. Las palabras que dijo aquella ocasión, nos la dice hoy a nosotros. Estamos dispuestos, ¡Sí!, o ¡No!, y punto, para Él no hay punto medio, ni pero que valga. Lo seguimos o no lo seguimos. Busca radicalidad en nuestra decisión.


Imploremos la ayuda de los santos y santas de Dios que, con su testimonio, han demostrado que es posible decir ¡Sí! al Señor y a su proyecto con nosotros, para que nos ayuden a tener el valor de hacer nuestra opción radical por Cristo. De modo especial hoy que iniciamos el mes de las misiones y del Santo Rosario, pidamos a María Santísima que auxilie a quienes sufren persecuciones y a los inocentes que sufren en las zonas de conflicto.

lunes, 29 de septiembre de 2014

“VERÉIS EL CIELO ABIERTO Y A LOS ÁNGELES DE DIOS SUBIR Y BAJAR SOBRE EL HIJO DEL HOMBRE».” Evangelio de hoy


Texto del evangelio: “En aquel tiempo, vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño». Le dice Natanael: «¿De qué me conoces?». Le respondió Jesús: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi». Le respondió Natanael: «Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel». Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores». Y le añadió: «En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».”

Algo para la reflexión

Por: José Gilberto B. L.

En este día, en que la Iglesia universal se alegra de celebrar a los santos Arcángeles de Dios, Miguel, Gabriel y Rafael, la liturgia de la palabra hace un paréntesis, y nos presenta un texto del testimonio de san Juan.

Nos encontramos en el momento preciso en que el Maestro Jesús ha comenzado a llamar a los primeros discípulos suyos. Natanael, quien quizá llegó a ser uno de los doce, ya que es comúnmente identificado con Bartolomé de los evangelios sinópticos de Mateo y Lucas, es descubierto por Jesús: “Le respondió Jesús: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi»” Esto valió para que Natanael reconociera a Jesús como el Hijo de Dios.

Una vez dicho lo anterior, Jesús explica a Natanael y a los ahí presentes: “«En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».”, con lo que, de alguna manera, anticipa que ellos serían testigos de su gloria celestial.

Puede ser que para más de uno de los presentes estas últimas palabras pronunciadas por el Maestro Jesús fueran incomprensibles. Nosotros, como bautizados y seguidores del Señor, comprendemos en mayor o menor medida que la realidad angelical ha estado presente en la historia de la salvación. Específicamente los Arcángeles que celebramos hoy han sido signo de la presencia de Dios en el mundo: Presencia liberadora y vencedora, comunicadora o mensajera, y sanadora. Miguel, Gabriel y Rafael, tres príncipes de la milicia celestial.

Gracias a Cristo se ha unificado la realidad de Dios con la humanidad. Los cielos han sido abiertos ya, y los santos Arcángeles bajan a la tierra y siguen presentes como realidades espirituales para salir en nuestra ayuda.


Hagamos nuestro mejor esfuerzo por mantenernos en el camino del Señor para poder disfrutar del auxilio divino de san Miguel, san Gabriel y san Rafael, que son, como he dicho, presencia activa de Dios en nosotros.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

"LES DIO AUTORIDAD Y PODER SOBRE TODOS LOS DEMONIOS Y PARA CURAR ENFERMEDADES" Evangelio de hoy

Texto del evangelio (lc 9,1-6): “En aquel tiempo, convocando Jesús a los doce, les dio autoridad y poder sobre todos los demonios, y para curar enfermedades; y los envió a proclamar el reino de dios y a curar. y les dijo: «no toméis nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni plata; ni tengáis dos túnicas cada uno. Cuando entréis en una casa, quedaos en ella hasta que os marchéis de allí. En cuanto a los que no os reciban, saliendo de aquella ciudad, sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos». Saliendo, pues, recorrían los pueblos, anunciando la buena nueva y curando por todas partes.”

Algo para reflexionar

Por: José Gilberto B. L.

En capítulos anteriores, el evangelista san Lucas, vimos cómo el Maestro Jesús conformó un grupo numeroso de discípulos. Después, como entre ellos eligió a doce para que estuvieran con Él. En lo sucesivo los fue formando a su manera. Ahora, ha llegado el momento del “envío”.

Como vemos san Lucas define que una vez elegidos los doce Apóstoles quienes habían ido siguiendo al Maestro durante su ministerio. Lo habían visto predicar (anunciar la salvación, pero también denunciar lo que estaba mal), sanar enfermos y resucitar muertos, así como expulsar espíritus impuros. Ahora, estos mismos testigos de Jesús, una vez reunidos por Él,  “les dio autoridad y poder sobre todos los demonios, y para curar enfermedades”

La autoridad de Cristo sobre los demonios ahora estaba, en buena medida, en manos de los Apóstoles. Además recibieron un poder único, el poder de Jesús, para curar enfermedades. Hasta este punto, ningún otro de los que seguía a Jesús recibió tales cosas. ¿Quiénes eran pues esos doce? Nada más y nada menos que, como he dicho, los elegidos por Él para compartir su vida y ministerio.

Así como los doce, Cristo nos invita a ser sus discípulos, a seguirlo y a dejarnos educar por Él. Muchos quisiéramos tener, al menos, un poco del poder y la autoridad que tiene el Señor, pero poco o nada hacemos para merecerlos. Para ello tendríamos que agradar a Dios con nuestra vida.

Reflexionemos sobre lo que ha sido nuestra experiencia de vida, desde que recibimos la fe en Cristo hasta el día de hoy, y, una vez que hemos descubierto nuestras limitaciones hagamos un mayor esfuerzo por vivir conforme la voluntad del Señor. Además, oremos por el magisterio de la Iglesia (el Papa y los obispos- sucesores de los apóstoles) para que el Señor les conceda la sabiduría necesaria para guiar fielmente al Pueblo de Dios. 

lunes, 22 de septiembre de 2014

“«NADIE ENCIENDE UNA LÁMPARA Y LA CUBRE CON UNA VASIJA…” Evangelio de hoy


Texto del Evangelio (Lc 8,16-18): “En aquel tiempo, Jesús dijo a la gente: «Nadie enciende una lámpara y la cubre con una vasija, o la pone debajo de un lecho, sino que la pone sobre un candelero, para que los que entren vean la luz. Pues nada hay oculto que no quede manifiesto, y nada secreto que no venga a ser conocido y descubierto. Mirad, pues, cómo oís; porque al que tenga, se le dará; y al que no tenga, aun lo que crea tener se le quitará».”

Algo para la reflexión

Por: José Gilberto B. L.

Bonita semana tengan todos.

En el texto de hoy, san Lucas nos expone una enseñanza que viene a reafirmar la parábola del sembrador de versos anteriores.

En la comparación del sembrador, el Maestro Jesús define que la semilla de la sabiduría que emerge de la Buena Nueva, es acogida por aquellos con espíritu sencillo y humilde, por lo que esa ciencia divina se encarna en ellos hasta dar nuevos frutos.

Después de esa parábola Jesús propone otra figura: “«Nadie enciende una lámpara y la cubre con una vasija, o la pone debajo de un lecho, sino que la pone sobre un candelero, para que los que entren vean la luz.” Nuevamente el sentido común sale a relucir. Así como una lámpara supone una necesidad de iluminar un espacio sin luz, una persona que ha recibido el beneficio de la revelación divina no puede excluirse de responsabilidad de darla a conocer, especialmente a los que la desconocen.

Además de la anterior la figura siguiente “al que tenga, se le dará; y al que no tenga, aun lo que crea tener se le quitará».”, hace referencia al sentido de administrar que conlleva ser portador de un poder cualquiera. Quien recibe la Buena Nueva se convierte en un administrador de dicho conocimiento y como tal debe administrar bien. De ese modo Cristo promete que éste recibirá aún más de lo que tiene. Por el contrario el mal administrador perderá todo.

Los bautizados vamos recibiendo gradualmente la revelación del Señor: La catequesis infantil, el catecumenado, la formación específica como agente de pastoral, etc., nos hace partícipes del conocimiento del misterio de Cristo, y más aún, nos debe hacer vivir ese conocimiento, encarnarlo para que la transmisión del mismo a los demás sea más claro y creíble.


Roguemos al Señor que nos haga más dóciles a su palabra para que, sintiéndonos elegidos por Él, acojamos con humildad la Buena Noticia de la salvación y la hagamos patente en nuestra realidad particular.

martes, 16 de septiembre de 2014

AL VERLA EL SEÑOR, LE DIO LÁSTIMA Y LE DIJO: «NO LLORES.» EVANGELIO DE HOY


Texto del Evangelio (Lc 7,11-17) “En aquel tiempo, iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín, e iban con él sus discípulos y mucho gentío. Cuando se acercaba a la entrada de la ciudad, resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; y un gentío considerable de la ciudad la acompañaba.

Al verla el Señor, le dio lástima y le dijo: «No llores.» Se acercó al ataúd, lo tocó (los que lo llevaban se pararon) y dijo: «¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!» El muerto se incorporó y empezó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre. Todos, sobrecogidos, daban gloria a Dios, diciendo: «Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.» La noticia del hecho se divulgó por toda la comarca y por Judea entera.”

Algo para la reflexión

Por: José Gilberto Ballinas Lara

Buen día a todas y todos.

El día de hoy, el evangelio nos presenta un hermoso episodio del ministerio de Cristo.
Después de aquel discurso en el monte, el Maestro Jesús entró a Cafarnaúm donde sanó al sirviente de un capitán. Ahora, en un poblado de nombre Naín, acompañado de sus discípulos y un grupo nutrido de gente que le seguía de cerca, con ánimo alegre por las cosas que Él hacía; se encuentra con un acontecimiento desolador: lo que algunos conocemos como “cortejo fúnebre”. Una mujer, seguramente destrozada por la pérdida de su hijo, y que, por si fuera poco, era viuda. Más allá del dolor natural de una madre había también en los que acompañaban a la desdichada mujer, un sentimiento de incertidumbre debido a que ahora, ella quedaba en el total desamparo.

Dice san Lucas que la reacción del Señor fue inmediata “Al verla el Señor, le dio lástima y le dijo: «No llores.»” Aunque el evangelista no lo especifica, es razonable pensar que Cristo pudo haberse acercado a ella y estrecharla en sus brazos para hacerle sentir el consuelo de Dios, para compartirle su propia alegría. Ese “«No llores.»” Lleva implícito un ¡ten confianza!, un ¡Alégrate! El consuelo de Jesús no es como el de la gente que iba con la mujer. Cristo asume el sufrimiento de la viuda, lo hace su propio sufrimiento, al grado que “Se acercó al ataúd, lo tocó (los que lo llevaban se pararon) y dijo: «¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!»”, y el texto aclara que “El muerto se incorporó y empezó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre.”

¿Qué tipo de consuelo ofrece el Señor, que no solo acompaña, sino que comparte el dolor del otro, lo conforta, le comparte la alegría de la esperanza, e incluso le devuelve la alegría de la vida? Así es el Señor, así es su misericordia, solo Él es capaz de sanar plenamente a la persona, como lo hizo con esta mujer que, como hemos dicho, estaba desolada, estaba muerta en vida, estaba sola, y, en los tiempos del Señor Jesús una mujer sola era tomada como desgraciada, como una mujer rechazada por Dios y era excluida de la comunidad. Cristo restituye la vida de aquella mujer, le devuelve a su hijo, pero más allá de eso la mujer desgraciada se siente amada por Dios, ese “«No llores.»” le dice no estás sola, me tienes a mí, no mueras, ¡Vive! Este acontecimiento cambió la perspectiva de aquella gente que caminaba con la mujer, de la tristeza pasaron a la alegría “…daban gloria a Dios, diciendo: «Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.»”

Seguramente en nuestra experiencia de vida nos hemos encontrado con un acontecimiento desolador. Las experiencias límite nos vuelven a la realidad, nos concientizan de nuestra limitación humana. Nuestra aparente superioridad, ego, vanagloria, se desvanece. ¿Cómo hemos respondido a esas experiencias? ¿Con actitud de alguien que ha recibido la fe en Cristo y la vive con alegría, sintiéndose redimido por Él? O por el contrario ¿Con actitud de alguien que se siente sólo y desdichado, al punto de vivir ya la muerte anticipada?


Hagamos oración para implorar a Dios su ayuda en todos los instantes de nuestra vida. Para que la alegría de la resurrección de Cristo nos haga vivir siempre con la esperanza que solo Él puede dar. 

lunes, 15 de septiembre de 2014

¡Y A TI MISMA UNA ESPADA TE ATRAVESARÁ EL ALMA! Evangelio de hoy


Texto del Evangelio (Lc 2,33-35): “En aquel tiempo, el padre de Jesús y su madre estaban admirados de lo que se decía de Él. Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción -¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!- a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones».”

Algo para reflexionar:

Por: José Gilberto Ballinas Lara

Feliz inicio de semana a todas y todos.

La liturgia de este día nos propone la fiesta de la “Virgen de los Dolores”, otra buena oportunidad para profundizar en la persona de la Santísima Virgen María.

El texto que se nos propone hoy es, relevante en muchos sentidos. Uno de ellos, es el profético. Cabe mencionar que desde la antigüedad Dios se hizo presente en su pueblo mediante la voz de los profetas. En el contexto de la presentación de Jesús en el Templo, María la madre del niño, recibe sobre sí un anuncio profético por parte de Simeón –hombre bueno a los ojos de Dios-  “«Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción -¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!- a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones».”
El evangelista Lucas pretende dejar claro que el siervo de Dios Simeón le anticipó a María el sufrimiento que ella pasaría, cuando su hijo Jesucristo padeciera el suplicio de la Cruz, tal como el profeta Zacarías lo anticipó en antiguo Llorarán por aquel que ha sido traspasado, como se siente la muerte de un hijo único, y lo echarán de menos como se lamenta el fallecimiento del primer hijo”

María, la mujer que había sido elegida por Dios para traer al Mesías y Redentor, ya conocía en parte, el misterio de la salvación. El Ángel se lo había comunicado la vez del Anuncio de la Encarnación. Después, por voz de su prima Isabel, posteriormente la manifestación de Jesús en el momento del Nacimiento y ahora las palabras de Simeón. De este modo, María fue profundizando en el misterio de Dios, del cual Él le había hecho parte importante.

De este modo María se convierte, ya, en un ejemplo de obediencia, humildad y seguimiento a Dios: Ese ¡Sí! al Ángel “Aquí está la esclava del Señor. Se haga en mí según tu palabra”, aceptando la voluntad de su Dios. Con humildad se olvidó de sí y fue en auxilio de su prima Isabel quien le dice “¡Bendita tú eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu viente!” respondiendo María “Proclama mi alma la grandeza del Señor, y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador, porque se fijó en su humilde esclava, y desde ahora todas las generaciones me felicitarán. El poderoso ha hecho obras grandes por mí…”. Finalmente María sigue a Jesús en su camino hasta el suplicio de la Cruz, donde sufre con Él el desprecio de Israel hasta la muerte.

Ante la persona de María, ¿qué podemos decir?: ¡No puedo con mi cruz!, ¡Seguir al Señor es imposible!, ¡Hacer la voluntad de Dios es una locura! Todas estas afirmaciones se vuelven absurdas.

Pidamos a nuestra Madre Santísima que nos haga un poco como ella para que aprendamos –fuera de excusas sin sentido- con humildad a obedecer y seguir a Cristo, independientemente de la vida tan difícil que estamos viviendo. Y cargar, como Él, nuestra propia cruz.


¡Qué testimonio el tuyo María. Estar siempre dispuesta a cumplir, fielmente, la voluntad de tu Señor! ¡Bendita seas por siempre!

jueves, 11 de septiembre de 2014

¿PUEDE UN CIEGO GUIAR A OTRO CIEGO? EVANGELIO DE HOY


Texto del Evangelio (Lc 6,39-42): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: «¿Podrá un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? No está el discípulo por encima del maestro. Todo discípulo que esté bien formado, será como su maestro. ¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: ‘Hermano, deja que saque la brizna que hay en tu ojo’, no viendo tú mismo la viga que hay en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna que hay en el ojo de tu hermano».

Algo para la reflexión
Por: José Gilberto Ballinas Lara
(Maestrante: Filósofo, comunicador y psicólogo)

Estimadas amigas y amigos:

Continuamos con el discurso que Jesús dirigió a aquella muchedumbre en aquel significativo monte. Después de exhortar a todos los presentes a amar incluso a los enemigos, ahora les presenta una comparación, con la intención de esclarecer más el mensaje que él quería transmitir.

¿Podrá un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? De este modo inicia la comparación del Maestro Jesús. Por experiencia sabemos que es absurdo suponer, si quiera, que un invidente pueda guiar a otro en las mismas circunstancias. Esta primer
figura, más allá de su literalidad, hace referencia a las limitaciones propias de una persona que no puede contemplar más allá de las apariencias, debido principalmente a su idea de superioridad en todos los sentidos. Una persona altiva se considera autosuficiente y olvida la limitación propia de su ser de humano, por lo que se expone a caer irremediablemente en contradicciones y en graves problemas, especialmente aquellos problemas esenciales de la vida.

La falsa sabiduría hace a muchos presumir de algo que no tienen. Tener poder económico o político puede distraer de lo esencial y convertir a la persona en un esclavo de su propia ambición. Así sucedía con los maestros de la ley, escribas y fariseos, quienes presumían de ser portadores de la verdad, lo cual los volvía ciegos de sus limitaciones y los hacía cometer errores graves al no practicar lo que en teoría sabían y exigir a los demás cumplir preceptos y leyes que ellos no cumplían. Por eso Jesús se los reclama enérgicamente cuando dice a sus discípulos Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna que hay en el ojo de tu hermano.

Cristo, con sus comparaciones busca concientizar a sus seguidores de lo que deben hacer y lo que deben evitar, como normas evangélicas, para ser auténticos discípulos suyos. A
nosotros nos pide lo mismo, ser conscientes de nuestra condición de pecadores y partir de ello para esforzarse en ir progresando en la vida personal.

Hagamos un momento de reflexión sobre cómo nos encontramos ante las palabras de Cristo expuestas hoy en estos versos del evangelista san Lucas y en nuestra oración pidamos al Espíritu Santo sus dones para, ahora sí, quitarnos el vendaje de los ojos y ponernos en marcha hacía un crecimiento espiritual que redunde en nuestra realidad de vida.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

"Amad a vuestros enemigos" Evangelio de hoy


 Texto del Evangelio (Lc 6,27-38): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Yo os digo a los que me escucháis: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odien, bendecid a los que os maldigan, rogad por los que os difamen. Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite el manto, no le niegues la túnica. A todo el que te pida, da, y al que tome lo tuyo, no se lo reclames. Y lo que queráis que os hagan los hombres, hacédselo vosotros igualmente. Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Pues también los pecadores aman a los que les aman. Si hacéis bien a los que os lo hacen a vosotros, ¿qué mérito tenéis? ¡También los pecadores hacen otro tanto! Si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a los pecadores para recibir lo correspondiente. Más bien, amad a vuestros enemigos; haced el bien, y prestad sin esperar nada a cambio; y vuestra recompensa será grande, y seréis hijos del Altísimo, porque Él es bueno con los ingratos y los perversos. Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo. No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados. Dad y se os dará; una medida buena, apretada, remecida, rebosante pondrán en el halda de vuestros vestidos. Porque con la medida con que midáis se os medirá».

Algo para la reflexión:
José Gilberto Ballinas Lara
(Maestrante: Filósofo, comunicador y psicólogo)

Buen día amigas y amigos.

Seguimos contemplando el testimonial del evangelista san Lucas, el evangélico sinóptico de la caridad.

Jesús continúa su discurso en la montaña. Esta vez, propone algunos exhortaciones prácticas de la vida que deben realizarse para ser verdaderos discípulos suyos e hijos amados del Padre. No son solo máximas éticas que busquen una mejor convivencia en sociedad. Son prácticas que deben ir conformando un cambio de actitud al modo de Cristo.

Amad a vuestros enemigos. ¿En qué cabeza cabe? Por naturaleza el ser humano tiende a contrarrestar cualquier agresión o ataque con otra agresión igual o peor. Alguien nos hace daño y respondemos con rencor y odio. Hay quienes dicen lograr perdonar pero viven con el deseo de no volver a encontrarse con el agresor porque “No sé cómo reaccionaría”. Esto es generado por los impulsos naturales. Entonces, ¿por qué el Maestro Jesús exhorta a amar a quien no nos ama?

Por otro lado, los seres humanos tenemos la posibilidad de cambiar nuestras conductas impulsivas por otras surgidas de la sana y recta razón. Esto supera en mucho la conducta impulsiva. Nos habla de una conducta racional, madura. ¿Aún así, aunque aligeramos no responder a la violencia con violencia, cómo hacer para responder con el amor? Parece imposible de realizar. Para entender mejor esta disyuntiva, el mismo Jesús propone otra máxima Y lo que queráis que os hagan los hombres, hacédselo vosotros igualmente. Esta exigencia también es lógica. Todos, sin excepción deseamos ser amados. En nuestra sociedad, es común realizar los intercambios, con el fin de obtener un beneficio. Este mismo principio aplica en el amor. Si deseo amor, debo dar amor. ¿Pero amar incluso al que no me ama? El Señor Jesús es claro con el imperativo categórico del sí, amar a nuestros enemigos.


Otro aspecto que ayuda mucho a aclarar la exigencia de Jesús de amar, es el del mérito personal, hacer más allá de lo común Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Pues también los pecadores aman a los que les aman.

Para construir una auténtica comunidad eclesial, es necesario poner especial atención en la vivencia de la caridad y el amor entre los bautizados. Desde el momento de recibir la salvación por Cristo, estamos llamados a practicar cada vez con más ímpetu el amor a los demás. En esto se podría resumir el Evangelio. Amar, independientemente del destinatario, amigo o enemigo, es más, en última instancia, el que ama en plenitud deja de ver en el otro a un enemigo, por el contrario, ve a un prójimo con la necesidad de ser amado.


Pidamos al Señor que nos haga sentir su gran amor para que, sintiéndonos llenos de él y no pudiéndolo contener, lo compartamos con nuestros semejantes.

EMPOBRECERNOS PARA SER RICOS. Evangelio de hoy.

Evangelio según San Lucas 6,20-26.

Jesús, fijando la mirada en sus discípulos, dijo: «¡Felices ustedes, los pobres, porque el Reino de Dios les pertenece!
¡Felices ustedes, los que ahora tienen hambre, porque serán saciados! ¡Felices ustedes, los que ahora lloran, porque reirán!
¡Felices ustedes, cuando los hombres los odien, los excluyan, los insulten y los proscriban, considerándolos infames a causa del Hijo del hombre!
¡Alégrense y llénense de gozo en ese día, porque la recompensa de ustedes será grande en el cielo. De la misma manera los padres de ellos trataban a los profetas!
Pero ¡ay de ustedes los ricos, porque ya tienen su consuelo!
¡Ay de ustedes, los que ahora están satisfechos, porque tendrán hambre! ¡Ay de ustedes, los que ahora ríen, porque conocerán la aflicción y las lágrimas!
¡Ay de ustedes cuando todos los elogien! ¡De la misma manera los padres de ellos trataban a los falsos profetas!»

Algo para la reflexión:
Por: José Gilberto Ballinas Lara
(Maestrante: Filósofo, comunicador y psicólogo)

Hola a todas y todos:
Uno de los pasajes más esperanzadores del evangelio es el que nos presenta hoy, san Lucas, con el título de “discurso del monte”.

Jesús había subido al monte a orar y después eligió a sus doce apóstoles. Luego de lo cual bajó con ellos hasta un lugar llano, donde se encontraban discípulos suyos, así como un gentío proveniente de toda Judea, Jerusalén, Tiro y Sidón. Estos habían hecho el viaje para escucharle y para ser sanados de sus enfermedades. El texto especifica bien que del Maestro Jesús emanaba una fuerza liberadora y sanadora, y que, por ese motivo muchos se acercaban a tocar su túnica.

«¡Felices ustedes, los pobres, porque el Reino de Dios les pertenece! Dijo Jesús fijando su atención a sus discípulos. ¿Las también llamadas bienaventuranzas habrán sido únicamente dirigidas a los seguidores del Señor? Si tomamos únicamente el sentido literal de este texto evangélico, podría pensarse que así fue. Sin embargo, como he dicho, habían también un número grande de personas provenientes de otros lugares, la mayoría tal vez en condiciones de pobreza. Si el Maestro ve primero a sus discípulos puede ser porque quería hacerles saber que su sacrificio (haber dejado su patrimonio, su familia, etc.,) por seguirlo en medio de las limitaciones (“El hijo del hombre no tiene un lugar para reclinar su cabeza”) y más aún, su pobreza de espíritu, al estar renunciando a su orgullo, al pecado, sería recompensado otorgándoles el Reino de Dios.

En contra posición Jesús dijo después            ¡Ay de ustedes, los que ahora están satisfechos, porque tendrán hambre! ¡Ay de ustedes, los que ahora ríen, porque conocerán la aflicción y las lágrimas! ¿Cómo es esto?, ¿Hace un momento había pronunciado palabras de aliento y esperanza, y ahora estas expresiones son un fuerte reclamo con tono de amenaza? Sí, tal cual, Jesús habla a quienes son ricos por los bienes materiales que han acumulado, por la soberbia de la supuesta autosuficiencia, de la aparente sabiduría que se posee. Así  nos lo presenta hoy san Lucas.

Jesús deja claro a sus oyentes que la pobreza es condición necesaria para seguirlo e implica renuncia y conversión. Dejar nuestro limitado proyecto por el incomprensible proyecto de Dios para con nosotros. ¿Fuertes palabras, cierto? Pero de eso se trata la Buena Nueva. Hay que ser pobre para acogerla, de hecho solo los pobres son capaces de volver la mirada a Dios, así como esa muchedumbre, la necesidad supone una búsqueda de solución, y como no se puede buscar en lo material, se busca en lo espiritual que lleva a Dios.

Cuántos cristianos católicos viviremos encadenados a nuestros bienes materiales y a la vez tratando de seguir al Señor Jesús. Esto es absurdo, pero es más común de lo que nos imaginamos. “Nadie puede servir a dos amos” dice el Señor en otro texto del evangelio. Nuestro trabajo debería ser despojarnos cada vez más de lo que nos aparta de Dios (la aparente autosuficiencia) y aceptar nuestra condición limitada e imperfecta para hacernos más pobres y, solo así, recibir la Buena Noticia de Cristo.

Pidamos a María Santísima que, con la humildad y pobreza de corazón que demostró siempre al aceptar el plan de Dios de ser Madre de Cristo, nos ayude a empobrecernos para ser ricos a los ojos del Señor.


martes, 9 de septiembre de 2014

"Jesús se fue al monte a orar, y se pasó la noche en la oración de Dios." Evangelio de hoy

Texto del Evangelio (Lc 6,12-19): En aquellos días, Jesús se fue al monte a orar, y se pasó la noche en la oración de Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y eligió doce de entre ellos, a los que llamó también apóstoles. A Simón, a quien llamó Pedro, y a su hermano Andrés; a Santiago y Juan, a Felipe y Bartolomé, a Mateo y Tomás, a Santiago de Alfeo y Simón, llamado Zelotes; a Judas de Santiago, y a Judas Iscariote, que llegó a ser un traidor.

Bajando con ellos se detuvo en un paraje llano; había una gran multitud de discípulos suyos y gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, que habían venido para oírle y ser curados de sus enfermedades. Y los que eran molestados por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente procuraba tocarle, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.

Para la reflexión:
José Gilberto Ballinas Lara
(Maestrante: Filósofo, comunicador y psicólogo)

Buen día a todos amigas y amigos.
Retomando el testimonial evangélico de Lucas, hoy nos encontramos al Maestro Jesús elevándose al Padre. Sí, Sube a la montaña para orar. Es común descubrir en los textos del evangelio escenas tan profundas como esta. Porqué la profundidad? No es para menos, la union de Cristo con el Padre y el Santo Espíritu se hace más clara en el encuentro, en la oración. En la Sagrada Escritura subir a la montaña significa ir al encuentro de Dios.

Jesús dedica tiempo a encontrarse con el Padre, y lo hace aún más cuando debe tomar una gran decisión. Iba a elegir a los pilares de su Buena Noticia, los que después darían testimonio de Él hasta formar la gran comunidad de creyentes, la Iglesia.

Desde la etapa del encuentro con el Señor (Kerigma) se nos propone la oración como medio excelente para comunicarse y elevarse a Dios. Nuestra limitación humana nos pone frente a la necesidad de orar, dar gracias, alabar, pedir perdón a Dios misericordioso para recibir sus innumerables gracias.


En adelante, hagamos el firme propósito por dedicar momentos a la oración al Señor, e ir progresando en nuestra manera de elevarnos a Dios, para que estemos cada vez mas unidos a Él  y nuestras decisiones sean más acertadas y correctas.

lunes, 8 de septiembre de 2014

"Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados" Evangelio de hoy

Evangelio según San Mateo 1,1-16.18-23.

Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham:
Abraham fue padre de Isaac; Isaac, padre de Jacob; Jacob, padre de Judá y de sus hermanos.
Judá fue padre de Fares y de Zará, y la madre de estos fue Tamar. Fares fue padre de Esrón;
Esrón, padre de Arám; Arám, padre de Aminadab; Aminadab, padre de Naasón; Naasón, padre de Salmón.
Salmón fue padre de Booz, y la madre de este fue Rahab. Booz fue padre de Obed, y la madre de este fue Rut. Obed fue padre de Jesé;
Jesé, padre del rey David. David fue padre de Salomón, y la madre de este fue la que había sido mujer de Urías. Salomón fue padre de Roboám; Roboám, padre de Abías; Abías, padre de Asá;Asá, padre de Josafat; Josafat, padre de Jorám; Jorám, padre de Ozías.
Ozías fue padre de Joatám; Joatám, padre de Acaz; Acaz, padre de Ezequías;
Ezequías, padre de Manasés. Manasés fue padre de Amón; Amón, padre de Josías;
Josías, padre de Jeconías y de sus hermanos, durante el destierro en Babilonia.
Después del destierro en Babilonia: Jeconías fue padre de Salatiel; Salatiel, padre de Zorobabel; Zorobabel, padre de Abiud; Abiud, padre de Eliacím; Eliacím, padre de Azor.
Azor fue padre de Sadoc; Sadoc, padre de Aquím; Aquím, padre de Eliud;
Eliud, padre de Eleazar; Eleazar, padre de Matán; Matán, padre de Jacob.
Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo.

Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto.

Mientras pensaba en esto, el Angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: "José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo.

Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados".

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta:
La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emanuel, que traducido significa: "Dios con nosotros".

Para la reflexión:
José Gilberto Ballinas Lara
(Maestrante: Filósofo, comunicador y psicólogo)

En esta ocasión, la Iglesia se alegra en celebrar el nacimiento de la Santísima Virgen María, pilar indiscutible para que la Buena Nueva fuera posible.

El evangelio de Mateo que se nos propone hoy es, según una fuerte corriente teología, destinada a los judíos convertidos al cristianismo. Mateo quiere dejar en claro, como fundamento del misterio cristiano, el antecedente familiar de Jesús, desde el Padre Abraham pasando por el rey David, hasta llegar a José el esposo de María la madre del Señor.

El primer capítulo, verso 18 se específica cómo fue el origen del Señor Jesucristo. Desde este punto, aparece en primer lugar la persona de María como la mujer elegida por Dios para concebir al Salvador, por obra del mismo Dios mediante la persona del Espíritu Santo.

María, comprometida con José, como ya vimos, desendiente de la casa de David, decide aceptar como esposa a María y al hijo que llevaba en su vientre, por petición del mismo Dios.
De este modo Dios actuó para traernos la salvación. Quiso que su amado Hijo viniera a este mundo con la ayuda de una mujer. Dios con toda su sabiduría nunca se equivoca. Si Cristo tomaría la naturaleza humana tenía que ser del ser humano mas puro y limpio que él podía crear, María es su creación perfecta, ella daría vida humana al mismo Dios. Por lo tanto ella tenía que ser desde que fue concebida, limpia y sin mancha de ningún pecado, es decir, la gracia santificante de Cristo se derramó sobre ella antes de que Cristo mismo llevara acabo su ministerio pascual.


Muchos Cristianos nos quejamos de los hermanos protestantes que, en su ignorancia, descalifican o desprestigian a María, la madre de Dios, por que no tienen los medios de profundizar el estudio de la revelación divina, como nosotros los católicos. Habría que reflexionar un poco, si acaso no con nuestra actitud fría, poco o nada misericordiosa, soberbia, estamos también excluyendo a María de nuestra vida.

Pidamos a nuestra Santísima Madre que nos abrace con su amor para que podamos aceptar realmente la Buena Nueva de la salvación de su hijo Jesucristo.

sábado, 6 de septiembre de 2014

«El Hijo del hombre es señor del sábado» Evangelio de hoy



Texto del Evangelio (Lc 6,1-5): “Sucedió que Jesús cruzaba en sábado por unos sembrados; sus discípulos arrancaban y comían espigas desgranándolas con las manos. Algunos de los fariseos dijeron: «¿Por qué hacéis lo que no es lícito en sábado?». Y Jesús les respondió: «¿Ni siquiera habéis leído lo que hizo David, cuando sintió hambre él y los que le acompañaban, cómo entró en la Casa de Dios, y tomando los panes de la presencia, que no es lícito comer sino sólo a los sacerdotes, comió él y dio a los que le acompañaban?». Y les dijo: «El Hijo del hombre es señor del sábado»”

Algo para la reflexión:

Por: José Gilberto Ballinas Lara
(Maestrante: Filósofo, comunicador y psicólogo)

Buen día tengan todos.

En el Evangelio de hoy, nos encontramos al Maestro Jesús transgrediendo una de las tradiciones judías, la que respecta a “guardar el sábado”. Por supuesto, una nueva oportunidad para los fariseos en su afán por destruir a Jesús.

Era sábado, dice san Lucas, y el Maestro atravesaba unos sembrados, sus discípulos cortaban las espigas y las comían. ¡Vaya bajeza! La ley judaica exigía, que todo Judío debía evitar cualquier acción que no fuera relacionada al culto a Dios. ¿Cómo se atrevían a desobedecer un precepto tan importante? ¿Atentar contra Dios?

En respuesta, Jesús menciona que el mismo rey David desacató una ley comiendo del pan de la ofrenda que únicamente podían consumir los sacerdotes. En el fondo, Cristo quería demostrar que, entre las auténticas leyes dadas por Moisés al pueblo de Dios, hay jerarquías y niveles de importancia. En este sentido, la ley natural de la supervivencia se antepuso, en el caso de David, al precepto del pan destinado a la ofrenda.

Este es un nuevo ataque del Maestro Jesús contra las más de 600 leyes que conformaban el Halajá la ley que regía a los judíos. Se habían convertido en carga para el pueblo de Dios, ya que su cumplimiento era casi imposible de realizar y sucedía a menudo que ni los maestros de la ley, ni los escribas y fariseos hacían por cumplirlas.

Por si la explicación del Señor no hubiera sido suficiente, al igual que ayer, hoy da a conocer su condición mesiánica “Y les dijo: «El Hijo del hombre es señor del sábado»” y que eso es suficiente para actuar, incluso contra las insipientes leyes dadas a los judíos.

Qué en el interior de la Iglesia suceda algo parecido, parece descabellado pensarlo, pero no es así. Por ejemplo: De camino a “misa”, vas preocupado porque tu economía apenas da para un poca “limosna” para la ofrenda. Te encuentras una mujer indígena, con claros signos de miseria y exclusión y cargando a su pequeño que llora, pidiéndote unas monedas para dar de comer a su hijo. La ves y te sigues de largo porque piensas “no tengo dinero y apenas me alcanzará para mi ofrenda”.

¿Un ejemplo común, no crees? De igual modo, en ocasiones nos volvemos jueces y tratamos de imponer como una carga el Evangelio; corrijo, lo que nosotros entendemos de él a los demás, siendo que el mismo Cristo dijo que la Buena Nueva es salvífica y liberadora.

Hagamos oración para que el Señor nos haga dóciles a su palabra y sepamos discernir (con misericordia) nuestros actos, para que siempre, por encima de pesadas normas, practiquemos el bien, en todo momento.