jueves, 11 de septiembre de 2014

¿PUEDE UN CIEGO GUIAR A OTRO CIEGO? EVANGELIO DE HOY


Texto del Evangelio (Lc 6,39-42): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: «¿Podrá un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? No está el discípulo por encima del maestro. Todo discípulo que esté bien formado, será como su maestro. ¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu propio ojo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: ‘Hermano, deja que saque la brizna que hay en tu ojo’, no viendo tú mismo la viga que hay en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna que hay en el ojo de tu hermano».

Algo para la reflexión
Por: José Gilberto Ballinas Lara
(Maestrante: Filósofo, comunicador y psicólogo)

Estimadas amigas y amigos:

Continuamos con el discurso que Jesús dirigió a aquella muchedumbre en aquel significativo monte. Después de exhortar a todos los presentes a amar incluso a los enemigos, ahora les presenta una comparación, con la intención de esclarecer más el mensaje que él quería transmitir.

¿Podrá un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? De este modo inicia la comparación del Maestro Jesús. Por experiencia sabemos que es absurdo suponer, si quiera, que un invidente pueda guiar a otro en las mismas circunstancias. Esta primer
figura, más allá de su literalidad, hace referencia a las limitaciones propias de una persona que no puede contemplar más allá de las apariencias, debido principalmente a su idea de superioridad en todos los sentidos. Una persona altiva se considera autosuficiente y olvida la limitación propia de su ser de humano, por lo que se expone a caer irremediablemente en contradicciones y en graves problemas, especialmente aquellos problemas esenciales de la vida.

La falsa sabiduría hace a muchos presumir de algo que no tienen. Tener poder económico o político puede distraer de lo esencial y convertir a la persona en un esclavo de su propia ambición. Así sucedía con los maestros de la ley, escribas y fariseos, quienes presumían de ser portadores de la verdad, lo cual los volvía ciegos de sus limitaciones y los hacía cometer errores graves al no practicar lo que en teoría sabían y exigir a los demás cumplir preceptos y leyes que ellos no cumplían. Por eso Jesús se los reclama enérgicamente cuando dice a sus discípulos Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna que hay en el ojo de tu hermano.

Cristo, con sus comparaciones busca concientizar a sus seguidores de lo que deben hacer y lo que deben evitar, como normas evangélicas, para ser auténticos discípulos suyos. A
nosotros nos pide lo mismo, ser conscientes de nuestra condición de pecadores y partir de ello para esforzarse en ir progresando en la vida personal.

Hagamos un momento de reflexión sobre cómo nos encontramos ante las palabras de Cristo expuestas hoy en estos versos del evangelista san Lucas y en nuestra oración pidamos al Espíritu Santo sus dones para, ahora sí, quitarnos el vendaje de los ojos y ponernos en marcha hacía un crecimiento espiritual que redunde en nuestra realidad de vida.

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