sábado, 26 de noviembre de 2011

Testimonio de Pastor y Guía (P. Gumaro Díaz)


Sem. José Gilberto Ballinas Lara

SemCat. El ejemplo de vida de un Sacerdote es motivo de aliento y esperanza, especialmente para las personas que comparten con él la vida. El Padre Gumaro Díaz López, que actualmente colabora en el Seminario Mayor Diocesano “Santa María de Guadalupe”, es un ejemplo claro de Buen Pastor. Él mismo, nos concedió una entrevista donde nos participa buena parte de su experiencia:

Le solicitamos nos hablara un poco de su vida: “Quiero compartir el valor que doy a cada una de mis etapas en la vida y los regalos que he recibido de Dios en cada una de ellas. Quiero hablar concretamente de mis dos familias: la familia de sangre y la familia de la fe. Es en estas instancias, donde me he ido haciendo persona e hijo de Dios. De parte de la familia de la sangre, se me impulsó el aspecto de la generosidad. Recuerdo que siempre se me enseñó a dar prioridad a los demás antes que a mí mismo. En la familia de la fe, ubico de igual modo ese aspecto de dar; de la generosidad, concretizándolo en el dar a los demás lo que yo he recibido, que lo llamamos aspecto misional”.

Refiriéndose a su formación sacerdotal dijo: “En el Seminario Menor de Aguascalientes, me inculcaron mucho el sentido de la generosidad. En esta casa me dieron muchas herramientas muy humanas, que en veces me dieron dolorcitos de cabeza por los problemas que resultaron en veces. Ya en el Curso Introductorio en el estado de Jalisco, en ese contacto con la naturaleza, me ayudó a ir forjando la generosidad. Después, en Moctezuma Nuevo México y en los dos últimos años de filosofía, los jesuitas impulsaron en mi el valor de la eclecialidad. Ya de vuelta en Jalisco (en el teologado) me impulsaron  la fe que ya traía desde pequeño, a centrarme más en ella y valorarla”.

Como Sacerdote: “Como sacerdote, he trabajado en: Catedral San Marcos como vicario, 17 años como formador en nuestro Seminario diocesano, a la vez que apoyaba en algunos templos que comenzaban a crecer  (San Francisco, Reforma, Km4, los Manguitos y más directamente la Patria Nueva como cuasi párroco y después de párroco alrededor de 17 años, después). Colabore también en Pichucalco por varios meses, 7 años en estación Juárez, fui administrador parroquial de Peñitas Plan de Ayala, que hoy ya pertenece a Ostuacán. Cuando cumplí 25 años de sacerdocio, me enviaron a una diócesis más necesitada que ésta. Tomé este hecho como un regalo y estuve por 4 años, dos en Cosolapa Oaxaca, y dos en Loma Bonita Oaxaca. Después de esto, regresé a esta diócesis, y estuve en la parroquia Santa Cruz Terán por 3 años.  Finalmente me pidieron regresara a esta casa de formación donde me encuentro actualmente”.

Nos comentó también: “El modo de cómo he ido creciendo impulsando los valores que aquí he dicho, ha sido gracias a estas herramientas que encontré: mi familia, lo eucarístico, el sacramento de la confesión, la dirección espiritual y la devoción a la Virgen María. Esto lo he reflexionado ahora que he cumplido ya 63 años de edad.

Por último, le pedimos que dedicara un mensaje a todos ustedes estimados lectores: “Agradezcamos el don que Dios nos da, la existencia como personas y en vista de cumplir la misión que descubrimos y que realizamos cada uno de nosotros. Los motivo pues, a considerar las señales que Dios nos regala, ver toda la trascendencia en vista a hacer lo que Dios ha querido que seamos, o lo que nosotros libremente optamos ser. Sigan aprovechando este medio de información y formación como lo es el Semanario Católico”.

El Padre “Gumarito” (como muchos le llamamos) es una persona que ha dejado huella en todos los lugares donde ha trabajado, no porque lo diga yo, sino porque son muchas las personas que así lo han expresado. ¡Dios conserve en su servicio a tan gran ejemplo de vida!

Nota: Entrevista realizada hace 7 años mientras aún era parte del equipo formador del Seminario Diocesano de Tuxtla.

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