viernes, 26 de octubre de 2012

Reconocer a Jesucristo como nuestro Dios y Salvador Evangelio de hoy 26-10-2012


Viernes XXIX del tiempo Ordinario

Texto del Evangelio (Lc 12,54-59): En aquel tiempo, Jesús decía a la gente: «Cuando veis una nube que se levanta en el occidente, al momento decís: ‘Va a llover’, y así sucede. Y cuando sopla el sur, decís: ‘Viene bochorno’, y así sucede. ¡Hipócritas! Sabéis explorar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no exploráis, pues, este tiempo? ¿Por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo? Cuando vayas con tu adversario al magistrado, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al alguacil y el alguacil te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo».

Algo para la reflexión

José Gilberto Ballinas Lara

Continuamos contemplando el Evangelio bajo el testimonio de san Lucas. Los versos contemplados hoy forman parte de lo acontecido durante el ministerio de Cristo en Jerusalén. Considero que uno de los temas centrales es "Reconocer a Jesús como el Mesías".

Esta ocasión Jesús reprende con autoridad a la muchedumbre porque entre ellos habían quienes no creían en  sus enseñanzas, más aún, habían fariseos que buscaban un pretexto para condenarle ¡Hipócritas! Sabéis explorar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no exploráis, pues, este tiempo? El Señor Jesús no fue reconocido como el Mesías, sus interlocutores no pudieron ver, aún con los grandes prodigios hechos por Él, al Cristo; en parte porque no cumplía con sus espectativas (Un Soberano, lleno de fuerza, revestido de majestad, etc.). Esto mismo enardeció al Señor, porque al rechazarlo hacían a un lado la Ley y lo prescrito por los profetas.

En nuestros días se proponen infinidad de absurdas hipótesis para comprender, ante el temor e incertidumbre de muchos, el porqué de los cambios en el mundo, entre ellos: Invasión extraterrestre, enormes cambios profetizados por culturas antiguas, la interpretación de los astros, los escritos proféticos de pensadores y supuestos videntes como Nostradamus, etc. ¿Cómo intentar entender nuestra realidad como humanos ante un inmenso universo en devenir, mediante hipótesis y supuestos surgidos de múltiples interpretaciones? ¿Cómo pensar en el final, si muchos no tienen ni la más remota idea del principio? El principio es el Absoluto, la Causa Incausada, el Ser, como llaman muchos filósofos a Dios. A la luz de la revelación divina, sabemos que el principio es Cristo, Dios hecho hombre que murió y resucitó para salvarnos, y Él mismo es el final. La tarea es reconocerlo así, como nuestro Señor, Dios y Salvador. Entonces podremos comprender mejor nuestro principio y deducir mejor nuestro final. 

Pidamos a Dios nos ayude a no caer en la incoherencia y el absurdo de querer responder nuestras grandes interrogantes fuera de Él, sino que nos de la luz de su Santo Espíritu para creer lo que nos ha revelado en Cristo y reconocer a Jesucristo como nuestro Dios y Salvador. 

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