domingo, 31 de julio de 2011

"La Iglesia está haciendo lo que le corresponde por la paz social en México"

José Gilberto Ballinas Lara
MAESTRANTE (Filósofo, comunicador y psicólogo)

La petición de apoyo en el combate a la delincuencia organizada que el Presidente de la República Felipe Calderón Hinojosa hizo a líderes religiosos el pasado jueves 06 de agosto del presente, durante la tercera jornada sobre seguridad nacional, deja entrever también una necesidad del ejecutivo nacional por contar con el respaldo de instancias no gubernamentales como la Iglesia, en esta lucha violenta.
Fue muy clara la postura de Felipe Calderón, en el sentido de no dar marcha atrás a esta empresa contra el crimen organizado. Nos damos cuenta de esto, en el hecho de pedir que la Iglesia asuma un papel relevante alrespecto por medio de la denuncia, de motivar a las familias a vivir los valores y principios humanos, por mencionar algo.
De lo anterior podemos decir que la Iglesia está haciendo mucho al respecto, el ser y que hacer de la misma se ve respaldado por la promosión del amor y la caridad dentro y fuera de la misma, con acciones concretas que tratan de responder a necesidades reales.
Por esto, la labor de la Iglesia no es agena a la necesidad que existe hoy más que antes de lograr unificar criterios y esfuerzos ante tantos modos de pensar mayormente reduccionistas y que atentan contra la integridad de la persona y por consiguiente de una sociedad más justa.
Tal es el caso de la constitucionalidad del aborto y de la legalidad de las uniones entre personas del mismo sexo, este último resuelto este mismo jueves cinco de agosto en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Estos atentados deja entrever la incapacidad de algunos, que teniendo en sus manos facultades extraordinarias para favorecer el establecimiento de una sociedad, no hacen si no mal uso de ese poder político, jurídico, etc., para limar las asperezas de algunos grupos y evitar así “desórdenes” en la sociedad, olvidando definitivamente que las facultades se dan para emplearlas con uso de razón para dar respuestas reales y definitivas a situaciones tan apremiantes como son las mencionadas.
Cómo se puede pues hablar de “lucha contra el crimen organizado” reduciendo a la misma a unos aspectos del problema como lo son los “cárteles del narcotráfico, lavado de dinero, secuestro, etc.,” que si bien son los más notorios, no son todo el problema. Hace falta ver que existe crimen al transgredir las leyes naturales como es el caso del aborto y la legalización de uniones de personas del mismo sexo, de los que ya hicimos mención.
La Iglesia pues, está actuando sábiamente, y bajo la inspiración de Dios busca soluciones a la luz de la razón para que las mismas sean definitivas y contraresten el mal desde su causa difinitiva, y no desde sus efectos muy externos.
Los valores morales y éticos son cultivados desde el momento en que el niño o niña inicia su formación inicial asistiendo al “catecismo” o a sus cursos, cuando se trata de un “catecúmeno”. Por esto, no nos explicamos el ¿por qué de la solucitud tan insistente del ejecutivo federal para que la Iglesia haga lo que ya está realizando?
El problema es realemente complejo, y como tal hay que abarcarlo en todas sus dimensiones y elementos, teniendo una visión más a fondo de la misma. Es verdad que todos tenemos algo por hacer, pero hagámoslo del modo más correcto para evitar dar un paso en falso que inplique atacar la violencia con más violencia como ha sucedio hasta ahora.

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