"Comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán" Evangelio de hoy
Mt 28, 8-15 "En aquel tiempo, las mujeres se marcharon a toda prisa del sepulcro; llenas de miedo y de alegría corrieron a anunciarlo a los discípulos.
De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo:
«Alegraos».
Ellas se acercaron, le abrazaron los pies y se postraron ante él.
Jesús les dijo:
«No temáis: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán».
Mientras las mujeres iban de camino, algunos de la guardia fueron a la ciudad y comunicaron a los sumos sacerdotes todo lo ocurrido. Ellos, reunidos con los ancianos, llegaron a un acuerdo y dieron a los soldados una fuerte suma, encargándoles:
«Decid que sus discípulos fueron de noche y robaron el cuerpo mientras vosotros dormíais. Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros nos lo ganaremos y os sacaremos de apuros».
Ellos tomaron el dinero y obraron conforme a las instrucciones. Y esta historia se ha ido difundiendo entre los judíos hasta hoy."
Palabra del Señor
MENSAJE PARA TÍ:
José Gilberto Ballinas Lara
Luego de haber vivido con profunda fe y esperanza estos días santos del Triduo Pascual, nos encontramos, por gracia de Dios, en pleno octavario de Pascua.
El evangelio de San Mateo, dicho por algunos teólogos como un texto escrito entre judios y para ellos mismos, nos brinda hoy un pasaje hermoso sobre la gloriosa Resurrección del Señor.
Luego que el ángel del Señor rodara la piedra del sepulcro y dejara "como muertos" de la impresión a los guardias, luego de dar el saludo pascual "no teman...Jesús no está aquí, ha resucitado" a aquellas dos discípulas del Señor, y toda vez que ellas emprenden, presurosas, el camino para dar la gran noticia a los apóstoles, aún en medio de temor pero también alegría, Cristo les sale al encuentro y esto basta para afianzar la fe y alegría de las discípulas. Reciben, nuevamente la encomienda de ir a donde los apóstoles y participarles de la alegría pascual de la gloriosa Resurrección de su Maestro urgiéndoles ir a su encuentro en Galilea.
Estas dos pobres mujeres, luego de vivir la dolorosa pérdida de su Señor en la cruz, y apenas comenzando su proceso de duelo, se encuentran con que su Señor ha resucitado y quiere que sus apóstoles y discipulos se enteren. Más aún, Jesús desea reencontrarse con ellos en Galilea.
¿Qué nos pueden decir estos hermosos versos? Entre otros aspectos, la necesidad de volver, en este tiempo pascual, la atención a Cristo, y hacer un lado los gustos y placeres terrenos (paseos, compras, gastos innecesarios, etc.) que a muchos nos distraen y pueden hacer que no viviamos nuestra fe en Cristo, que quiere, al igual que las dos discípulas, encontrarse con nosotros para devolvernos la fe y la esperanza con la alegría pascual y pedirnos que llevemos esta alegría a nuestros hogares y comunidades y decir a todos que "El Resucitado" desea ardientemente que vayan, también, a su encuentro. No vaya sucedernos como aquellos guardias temerosos y dormidos que, aún habiendo visto el acontecimiento fundante de la Resurrección, prefirieron dejarse seducir por el mundo y callar. Habemos muchos "creyentes" muertos y seducidos por el mundo, la carne y el diablo.
Pidamos al Señor nos conceda humildad y entendimiento para acercarnos a su Palabra y a su Iglesia para reencontrarnos con Él y que experimentemos la alegría sublime que nos da saber que ha vencido al pecado y a la muerte para nuestra salvación.
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