«NADIE QUE PONE LA MANO EN EL ARADO Y MIRA HACIA ATRÁS ES APTO PARA EL REINO DE DIOS» Evangelio de hoy

 Texto del Evangelio (Lc 9,57-62): “En aquel tiempo, mientras iban caminando, uno le dijo: «Te seguiré adondequiera que vayas». Jesús le dijo: «Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza». A otro dijo: «Sígueme». El respondió: «Déjame ir primero a enterrar a mi padre». Le respondió: «Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios». También otro le dijo: «Te seguiré, Señor; pero déjame antes despedirme de los de mi casa». Le dijo Jesús: «Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios».”

Algo para la reflexión

Por: José Gilberto B. L.

Buen día tengan amigas y amigos.

Una vez que Jesús había proclamado la Buena Noticia por muchos lugares, sabiendo que estaba cerca la hora de llevar a culmen su misterio pascual, decide ir a Jerusalén. Los versos del texto de hoy nos narran que el Maestro iba de camino a una aldea, acompañado de un numeroso grupo de personas, entre ellos los doce y sus discípulos. Lucas afirma que alguien le propone a Jesús seguirlo sin importar donde Él vaya. Otro es llamado por el mismo Maestro, sin embargo, pone un “pero” o “condición”. Uno más le dice que lo seguirá, poniéndole también condiciones.

Esto sucede, según narra el evangelista, previo a una nueva elección de Jesús, los que formarían parte de los setenta y dos discípulos suyos. ¿Qué nos hace pensar entonces los versos del evangelio de este día? En términos generales, Cristo hizo una última evaluación entre los que le seguían para dicha elección tan importante. Quería dejarles en claro cuáles eran las exigencias, de modo general, que debía saber y aceptar un discípulo suyo: Como vivir en la pobreza y la sencillez “el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza»”, el elegir libremente actuar según la voluntad de Dios y no según la voluntad propia o la de los demás “«Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios».” y finalmente la opción tomada (discipulado) debe transformar a la persona en todos los sentidos “«Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios».”

Con esta última explicación, Jesús quería evitar perder tiempo valioso formando a gente insegura, indispuesta, apática, que no esté lista para sacrificar su proyecto de vida por el proyecto que Dios le ofrece.

En la actualidad, nuestra Iglesia se encuentra “plagada” (y disculpen la expresión) de pseudo-cristianos que, no hemos hecho la opción por el seguimiento real de Cristo. Gente que titubea y por momentos se adapta a los criterios humanos y en otras a los criterios de Dios. El Señor no quiere perder el tiempo con personas así. Las palabras que dijo aquella ocasión, nos la dice hoy a nosotros. Estamos dispuestos, ¡Sí!, o ¡No!, y punto, para Él no hay punto medio, ni pero que valga. Lo seguimos o no lo seguimos. Busca radicalidad en nuestra decisión.


Imploremos la ayuda de los santos y santas de Dios que, con su testimonio, han demostrado que es posible decir ¡Sí! al Señor y a su proyecto con nosotros, para que nos ayuden a tener el valor de hacer nuestra opción radical por Cristo. De modo especial hoy que iniciamos el mes de las misiones y del Santo Rosario, pidamos a María Santísima que auxilie a quienes sufren persecuciones y a los inocentes que sufren en las zonas de conflicto.

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