Mt 16, 24-28. "En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga.
Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará.
¿Pues de qué le servirá a un hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma? ¿O qué podrá dar para recobrarla?
Porque el Hijo del hombre vendrá, con la gloria de su Padre, entre sus ángeles, y entonces pagará a cada uno según su conducta.
En verdad os digo que algunos de los aquí presentes no gustarán la muerte hasta que vean al Hijo del hombre en su reino»."
Palabra del Señor
Un regalo para ti
José Gilberto Ballinas L.
Seguimos contemplando el Santo Evangelio bajo el testimonio de Mateo, dirigido inicialmente a cristianos conversos del judaísmo.
Esta ocasión vemos al Señor Jesús aleccionando, como acostumbraba, a sus discípulos. Ahora les plantea la necesaria unión entre discipulado y sacrificio. Quién decidiera seguir al Maestro tenía que aceptar su vida cristiana (tal cuál, con sus sacrificios y renuncias) con las consecuencias correspondientes. ¿Entonces, si las cosas así, qué de agradable tiene la opción por Jesús? ¿Tomar libremente una cruz, símbolo de muerte, y los sufrimientos que ella conlleva?
Posteriormente, viene una frase que calma y da certidumbre al discípulo, ya que marca la radicalidad de dos opciones, la primera proteger la vida con la opción del mundo y sus vicios e inmundicias, y la segunda, optar por Jesús haciendo a un lado los placeres terrenales al punto de ofrecer la propia vida por causa suya. El Maestro define que quien opta por el mundo terminará perdiendo la vida, contrariamente a quien decida seguirle, recibirá el beneficio de la salvación eterna.
Para Jesús, en nada aprovecha ganar el mundo y perder el alma y la gracia de la salvación. Es una locura disfrutar para luego morir eternamente. Parece mejor idea sufrir y morir para luego disfrutar eternamente.
A nosotros, este texto, debe interperlarnos profundamente. ¿Qué tipo de vida llevamos? Si nos decimos creyentes de Jesús ¿Hemos hecho la opción radical por él aceptando libremente nuestra cruz cotidiana? ¿No será que vivimos pensando que cumpliendo con ir a misa dominical y dando limosna ya somos discípulos del Señor, aún cuando nuestra vida la gastamos en algunos placeres terrenales?
Imploremos la misericordia del Señor y supliquémosle nos abra la mente y suavice nuestro corazón para recibir su Palabra que, este día, nos invita a hacer una opción radical por él y su voluntad.

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