"Los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre" Evangelio de hoy 31/07/2012

Martes XVII del tiempo ordinario

Texto del Evangelio (Mt 13,36-43): En aquel tiempo, Jesús despidió a la multitud y se fue a casa. Y se le acercaron sus discípulos diciendo: «Explícanos la parábola de la cizaña del campo». Él respondió:  «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; el enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.» 

De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga».




Algo para reflexionar
Por: José Gilberto Ballinas Lara
Continuamos leyendo a san Mateo. Ahora Jesús ante sus discípulos vuelve a las lecciones particulares tomando el rol de auténtico Maestro. Ellos le piden les explique una parábola que no entendieron "la cizaña del campo". ¿Cuántas veces nos encontramos con dificultades en la vida y tratamos de resolverlas con nuestras propias fuerzas, pero sin obtener buenos resultados por no pedir la ayuda de Dios. Jesús, con la autoridad que le es propia sólo a Él, explica de manera categóricacada una de las partes que conforman dicho ejemplo. «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; el enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles.» De entrada, este verso nos pone frente a la realidad antagónica que hay entre el mal y el bien en el mundo, de donde el bien proviene de Cristo y lo dirige hacia quienes creen en él (buena semilla) , y el mal es el Diablo con todo y su proyecto en pro de la destrucción del hombre apartándolo del bien que es Dios (la cizaña).

Al final de su explicación el Señor manifiesta que, aún cuando ambas realidades comparten en cierto modo el mundo, el bien triunfará sobre el mal, Dios separará en el fin de los tiempos a los que hicieron el bien y lo buscaron a toda costa, para darles el premio de la vida eterna y de gozar de su presencia; por el contrario, los que aceptaron el proyecto del maligno e hicieron el mal serán apartados definitivamente de Dios, con lo que sufrirán el peor dolor y castigo, ser privados de la presencia de Cristo.

Es tarea de todos los bautizados hacer conciencia y quizá estas preguntas nos ayuden al respecto: ¿somos como la buena semilla sembrada por Cristo que cae en tierra buena, germina, crece, se desarrolla y da fruto abundante testimoniando así el bien que es Dios ¿O somos cizaña que crece en tierra y propaga y hace el mal del enemigo?

Por último, somos de los que con orgullo y soberbia creemos poder solucionar todos nuestros problemas? o, como los discípulos de Jesús, ante la dificultad nos reconocemos limitados y acudimos a Él pidiéndole que nos ayude a entender el por qué de las cosas y a encontrar la mejor solución de nuestros problemas?


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